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Desempleo y expectativas: una cuestión de tiempo

“Es importante destacar que, dentro de los desocupados, los cesantes crecieron en un 3% y que aquellas personas que buscan trabajo por primera vez, tuvieron un aumento de un 15%. Esto da señales de que el mercado está siendo presionado a crear nuevos empleos, como muestra el aumento en la tasa de presión laboral (13,1%)”.

El desempleo del trimestre abril-junio de 2018 fue de 7,2%, registrando un alza de 0,2 puntos porcentuales en doce meses, a nivel nacional. Esta cifra se explica por un aumento de un 2,2% en la fuerza de trabajo, que no logró ser compensado por el aumento de un 2,1% en los ocupados y por un aumento en los desocupados de un 4,1% con respecto al año anterior. Es importante destacar que, dentro de los desocupados, los cesantes crecieron en un 3% y que aquellas personas que buscan trabajo por primera vez, tuvieron un aumento de un 15%. Esto da señales de que el mercado está siendo presionado a crear nuevos empleos, como muestra el aumento en la tasa de presión laboral (13,1%). Dicho de otra forma, la tasa a la cual se están creando nuevos empleos es inferior a la tasa a la que se están demandando, lo que explicaría el fuerte aumento en personas que buscan trabajo por primera vez. Si analizamos a aquellas personas que estaban trabajando, perdieron su trabajo y no pudieron encontrar otro, las cifras indican que, si bien la situación está peor que el año anterior a la misma fecha, se está mejor a que como se finalizó el año pasado, donde las tasas de cesantía eran de un 6,3%.

Por otro lado, las tasas de desempleo son heterogéneas a través de la población, sea en términos de región, sexo, tipo de trabajo, edad, entre otros. En este sentido, si observamos la distribución de desempleo según tramo etario se ve que la mayoría de los desocupados se encuentran entre 15 y 34 años edad, siendo el grupo entre 15 y 19 años el más crítico, donde uno de cada 4 jóvenes no tiene empleo, al menos en el último trimestre móvil. Reforzar las políticas laborales en este grupo (15 a 34) ayudaría a disminuir las tasas de desempleo, pero de todas formas debe ser analizado con cautela, ya que un mayor incentivo al trabajo en estos sectores podría provocar que más jóvenes busquen empleo, que no lo encuentren y que las tasas de desempleo suban, pese a que no era lo que se buscaba originalmente.

Observar el tramo etario entre 18 a 24 años, debido al estatuto laboral juvenil. Este grupo registra tasas de desempleo superiores al 15% y presenta como mayor desafió la compatibilización de la vida laboral y los estudios de los individuos. Para que efectivamente logre reducirse las tasas de desempleo de este tramo, es importante que tanto las empresas como los estudiantes tengan incentivos o beneficios de acogerse a este estatuto. En este sentido, creemos que las autoridades deben hace hincapié no sólo en mejorar los beneficios de los trabajadores, como jornadas laborales flexibles o que no se consideren estos ingresos a la hora de asignar los créditos estudiantiles. Sino que también otorgar beneficios o hacer más atractiva la contratación de este tipo de trabajadores para las empresas.

Finalmente, un desafío en términos laborales es la relación entre trabajadores y aumentos tecnológicos, lo que está presionando a que más empleos sean reemplazados por procesos tecnológicos. El manejo de este trade-off será clave para la evolución del desempleo en nuestro país, y puede ser tomado como una oportunidad si por ejemplo los trabajadores entre 18 y 24 años se especializan en los negocios electrónicos o en áreas más tecnologizadas, ya que serían más atractivos para las empresas.

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