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Sentenciados a “Historias secretas”

“El profesor Maza se pasó de rosca porque hizo hablar su voz ilustrada para cuchufletear su visión política de una parte de la historia”.

baradit

La preocupación por buscar mecanismos para fomentar el hábito de lectura no es nueva. Es ya sabido cómo el déficit de dicho hábito influye en otras dimensiones del proceso de aprendizaje, además de ser clave como motor de interés por el saber. Sin embargo, esa inquietud, domiciliable como regla en las llamadas ciencias de la educación, también se ve afectada a la posibilidad de ser sometida a los criterios de la opinología. Si bien en la cotidianidad ―al alero de una parrilla, por ejemplo― toda experiencia personal puede ser valorada, e incluso recogida para probarla, al momento de hablar en público (haciendo uso de la representación de autoridad ilustrada) la prudencia se agradece (y es preferible).

El profesor José Maza, el mismo que llena estadios para explicar eclipses, ahora da consejos para motivar que los niños lean. Sin embargo, su opinión, representación y presentación en los diferentes medios, está estrechamente ligada a su condición de académico y autoridad (Doctor en…). Por eso, para juzgar su llamado a que “los niños no deben leer el Quijote, deben leer a Baradit”, es necesario dejar claro que su punto de vista está lejos de ser un aporte académico que provenga de una voz epistémica. Sólo así se puede explicar su “pasada de pueblo”. Claro, pues, quienes practicamos la docencia sabemos que las lecturas iniciales pueden formar intereses y modos de ver el mundo, en la medida que los niños, en el ejercicio de leer, no solo desarrollan una habilidad, sino que además se forman perspectivas sobre ese mundo (o, en este caso, la historia). Una novela no sólo se lee por ser entretenida, sino además porque educa. Por ende, los estatutos que definen tal o cual texto no son neutrales. De otro modo, leer a Baradit puede ser tan entretenido como leer alguna columna de Hermógenes Pérez de Arce, pero cuál leer no da lo mismo.

El profesor Maza se pasó de rosca porque hizo hablar su voz ilustrada para cuchufletear su visión política de una parte de la historia. El doctor Maza debe seguir mirando las estrellas o promocionar sus propios libros incluso, pero hasta ahí no más, porque una opinión está lejos de cumplir los estándares de la ciencia y él lo sabe. Su autoridad académica no es razón suficiente para pretender convencer a quienes no han tenido sus oportunidades, que leer a Baradit es mejor que leer a Cervantes o a otros autores como C.S. Lewis.

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