Macri tuvo errores de principiante en la política. Mal diagnóstico inicial, decisiones titubeantes, fallas de percepción en la evaluación de su gestión.
Tal vez adoptó la actitud de un CEO que trató de minimizar de manera soberbia los problemas reales para fortalecer un mandato que le prestó la clase media hastiada de la prepotencia K.
Y los problemas reales eran la inflación, el ajuste y la pobreza y la equidad. Él, sin embargo, intentó discutir liderazgo con un líder precario y acabado que terminó despertando. Macri resucitó a CFK.
Macri prometió la felicidad para todos y una gestión basada en la buena onda y en la meritocracia del “mejor equipo de los últimos 50 años”. El dream team integrado por sus amigos del colegio, parte de una élite social preparada profesionalmente en las mejores universidades, nunca entendió los problemas y las demandas de esa clase media empobrecida y de la pobreza galopante. Les suena parecido al gabinete de notables de Piñera?
Nada sucede por casualidad.
La tibieza en las decisiones y el creer que el peronismo no retornaría más, la falta de sensibilidad y la falta de predisposición para escuchar y atender corrientes diferentes, fueron determinantes para la derrota.
Ningún integrante del dream team le aviso a Macri que podía perder por escándalo en las PASO (Primarias) y ese resultado termina siendo imposible de revertir en la elección.
Un país no es una empresa, no tiene dueño y quien termina decidiendo es la gente. El pueblo son los accionistas, y el pueblo también decide cómo accionista.
¿Por qué gana Alberto Fernández?
Además de entender que el peronismo es una bestia que cuando despierta arrasa, Fernández es una araña que teje con gran habilidad para ganar el apoyo político, esencialmente de gobernadores cuyo liderazgo es determinante al momento de una elección.
Disfrazado de moderado, alejado de la militancia prepotente y hasta de CFK, fue simplemente un observador de todos los errores no forzados de Macri.
Ganó sin hablar, y sin proponer más que “vamos a devolver el trabajo y la dignidad”, frase clave del peronismo clásico. Volveremos para arreglar el desastre.
Y volvieron. De la mano de Macri.
¿Qué se viene?
La primera apreciación es que Fernández va a acudir a un replanteo económico sin dogmas, pero con un disfraz peronista que tranquilice a sus fieles. No puede ser dogmático frente al descalabro económico social que exige inmediatez y proyecto a la vez. Proyecto implica propósito, no plan.
En esa instancia, Alberto va a tener que resolver algunos posibles obstáculos:
Su convivencia con CFK y la militancia kirchnerista que va a querer reavivar la liturgia K, con los anticuerpos que puede generar tal situación.
La recuperación de la microeconomía, haciendo más énfasis en el consumo interno y en la renegociación de la deuda.
La capacidad de negociar con la oposición que será mayoría en el parlamento y con los gobernadores.
Llevar adelante una mesa de diálogo con empresarios y sindicatos, algo que los peronistas conocen y hacen generalmente bien.
Lidiar con una macroeconomía difícil, sin el soporte del precio de commodities que aliviaban en otros tiempos la crisis social. Hoy los commodities no pagarán la fiesta.
Todo vuelve, pero no siempre se transforma y La Argentina necesita un replanteo.
Macri no pudo entenderlo. Tal vez el peronismo en su versión 4.0 pueda integrar ideas y sumarle la potencia política para dar un respiro a la crisis social. Pero no tiene un cheque en blanco.
Ya quedo demostrado que ningún partido político ni político alguno tiene el poder comprado, sino que la gente se lo presta por un corto periodo.
El arte de lo posible permite que Alberto Fernández represente un nuevo regreso para el peronismo. Ya aviso que será difícil, al menos no cometerá los errores de Macri, aunque nadie asegura que no cometa los que cometió CFK.
"Si usted quiere paralizar un proyecto contra la Ley de Catástrofe se va a tener que ir a juicio, pero no más paralización de proyectos", le dijo el futuro ministro del Minvu al ambientalista.
Santiago Centro contará este sábado con 157 actividades enmarcadas dentro de la primera versión estival de uno de los eventos que más gente reúne en las calles y sitios patrimoniales. Esta es una invitación a agarrar la botella de agua y salir a sorprenderse y gozar.
En la última semana legislativa previo al receso legislativo el Gobierno de Boric intentó sacar adelante la ley de Sala Cuna Universal y su reforma política sin éxito.
Mauricio Morales recordó que ha pasado "más de un año y cuatro meses desde que se anunció un sumario administrativo que hasta hoy no ha entregado conclusiones ni explicaciones públicas".