Rompiendo paradigmas en torno a las personas con capacidades diferentes

Mientras muchos alertan sobre la pérdida de empleos de personas con discapacidad en la pandemia, existen empresas que han tomado la oportunidad creando culturas organizacionales que valoran el talento diverso y generando un efecto integrador.

Por Andrés Amigo Co-director académico Diplomados de Logística de la Usach › Actualizado: 21:01 hrs
Según la Dirección del Trabajo, sólo el 24% de las empresas estaban acatando la Ley de Inclusión Laboral. AGENCIA UNO/ARCHIVO.
Según la Dirección del Trabajo, sólo el 24% de las empresas estaban acatando la Ley de Inclusión Laboral. AGENCIA UNO/ARCHIVO.
Compartir

A casi tres años de que entrara en vigor la llamada Ley de Inclusión Laboral, aún queda mucho por hacer como sociedad. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Chile el 12,9% de la población tiene algún grado de discapacidad. Aunque existe una gran brecha entre el casi 13% con personas con discapacidad en el país y el 1% que exije la ley, es un primer paso que cumple con el objetivo de incentivar la inclusión en el mundo laboral e integrarlos de mejor forma a la comunidad, además de relacionarse y conocer a las personas con capacidades diferentes.

Aunque no se debiera forzar a las empresas a tomar decisiones a través de leyes, se vuelve una necesidad cuando se reflejan en ellas sesgos retrógrados que tiene la sociedad. Pese a las recientes normas, las cifras de cumplimiento de las empresas dadas a conocer por la Dirección del Trabajo publicadas a fines del año 2020, mostraron que sólo el 24% de ellas estaban acatando la ley.

Según cifras de la Dirección del Trabajo, la norma – 21.015 que tenía como meta generar 25 mil nuevos empleos para este segmento del mercado laboral – sólo ha alcanzado 9.157 nuevas contrataciones. No obstante, mientras muchos alertan sobre la pérdida de empleos de personas con discapacidad en la pandemia, existen empresas que han tomado la oportunidad – incluso previo a la tramitación de esta ley – creando culturas organizacionales que valoran el talento diverso y generando un efecto integrador porque la única forma de trasmitir las creencias y valores es actuar en consecuencia. Incluso, cuando en una primera fase puede significar un costo extra implementar las condiciones laborales necesarias para la integración.

La inclusión seguirá siendo un desafío para la sociedad, pero también una oportunidad de conocernos y romper paradigmas en torno a las personas con capacidades diferentes.