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Gato por liebre

Lo malo para los votantes de Jara en primera vuelta es que la candidata que apoyaron ya no piensa lo mismo que hace tan sólo un mes. Además, no es que piense distinto en algo menor, trivial, ya no piensa lo mismo, en el caso del cobre, sobre algo que siempre ha sido una aspiración de su sector y que es gigantesco, estructural para el país.

“Este debate tiene mucho que ver con el Chile que queremos construir. A mí me interesa ser coherente con los compromisos que hago como candidata, para que cuando sea Presidenta, dé cumplimiento ojalá a la mayor parte de ellos. Y sin duda cuando hablamos de que todos ganen mejores sueldos, quiero decir que hay gente aquí que se ha opuesto a que se suba el sueldo mínimo en nuestro país, aunque se ocupa el eslogan de subir los sueldos. Aquí hay gente que dijo que en la primaria se habló de nacionalizar el cobre y eso jamás se tocó, entonces yo lamento cuando el debate obliga a tener que desmentir cosas que se tiran al aire a la pasada y un poco a la maleta también, porque la idea de este debate es hacer un debate de nivel, ¿no?, y no estar emplazándose unos a otros, pero resulta que si no lo salgo a aclarar, luego quedan instalados como verdades y no son tales”.

Ocurrió este miércoles recién pasado, en el debate sobre el futuro de la minería, realizado en Santiago. La candidata presidencial del oficialismo, Jeannette Jara, ocupó buena parte de sus dos minutos de intervención de cierre para encarar a José Antonio Kast por haberla acusado de prometer nacionalizar el cobre.

El abanderado republicano, por cierto, no dejó pasar la oportunidad y a las pocas horas le recordó a la ex ministra del Trabajo que en su programa oficial para las primarias de la centroizquierda, que está publicado en la página web del Servel, plantea abiertamente avanzar en la nacionalización del cobre y del litio.

“Promoveremos una minería sustentable y con valor agregado, nacionalizando el litio y el cobre”, prometió la candidata en el punto 10 de su propuesta programática de siete páginas.
Así las cosas, no pasaron ni 24 horas para que en una entrevista a una radio local de la Región de Valparaíso, de tono más relajado y en un ambiente controlado, para que Jara intentara echar pie atrás en su acusación.

“Tengo la hidalguía de reconocer que en el programa hubo un error y ese error se va a corregir”, dijo Jara.

El problema es que todas las opciones son muy malas, porque, o la candidata no leyó su propuesta programática; la leyó, estaba en contra de una medida de tal envergadura, pero se la impusieron igual; o, la peor de todas las posibilidades, no tiene problema alguno en mentir y forzada por su nuevo rol de candidata de un espacio más amplio que su domicilio comunista, no le queda otra que intentar actuar como alguien sensato, que entiende que una eventual nacionalización de la minería del cobre es tan imposible como suicida.

Y si miramos con algo más de profundidad hay un problema aún mayor: en tan poco tiempo de candidata de todo el oficialismo, ya son varias las veces que ha insinuado un cambio de postura o derechamente la ha modificado, por lo que lo del miércoles perfectamente podría ser su nuevo modus operandi.

Ahora, igual no está claro si efectivamente va a avanzar con su promesa de un sueldo mínimo de $750 mil –un aumento casi del 50%, a todas luces una locura- o de centrar nuestro desarrollo económico en la demanda interna –algo que sólo aplican en economías como la cubana-, o de terminar con las AFP, o de crear una empresa nacional del Litio, que, eventualmente le competiría Codelco.

En todo caso, nunca hay que descartar que Jara se esté inspirando en el presidente Boric, que pasó de querer refundar Carabineros, apoyar los retiros de fondos previsionales, rechazar el TPP-11, calificar de territorio liberado a Temucuicui, oponerse al estado de excepción constitucional y a la aplicación de la ley antiterrorista, a pensar distinto en todo eso.

De esta manera, aunque el nuevo coordinador económico de su candidatura, Luis Eduardo Escobar, ya le ha sacado el piso a varias de esas cosas que venían en el programa, se hace difícil creer si es verdad o no, si es una posición compartida en el comando e incluso si la candidata está de acuerdo.

Es cierto, puede que todo lo que escribieron en el programa de primarias no se lo hayan tomado muy en serio y lo hayan hecho a la rápida, sólo por cumplir –ahí podría haber una explicación para tan famélico texto-, pensando que la candidatura era más bien testimonial y con pocas o nulas posibilidades de ganar.

Lo malo para los votantes de Jara en primera vuelta es que la candidata que apoyaron ya no piensa lo mismo que hace tan sólo un mes. Además, no es que piense distinto en algo menor, trivial, ya no piensa lo mismo, en el caso del cobre, sobre algo que siempre ha sido una aspiración de su sector y que es gigantesco, estructural para el país.

Eso sí, igual puede que a buena parte de sus electores, sobre todo a los militantes comunistas y a los operadores políticos, no les importe mucho este cambio de postura tan grosero, porque si eventualmente ayuda a que tengan la posibilidad de seguir disfrutando de esa gran y cómoda sombra que les prodiga el generoso árbol Estado, ellos felices.

Total, si no te gustan mis principios, tengo otros.

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