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Chile no falla por falta de recursos, falla por decidir tarde

Los incendios forestales dejaron de ser una emergencia puntual para convertirse en un riesgo estructural. Con datos disponibles y evidencia clara sobre el valor de la prevención, el problema de Chile ya no es la falta de recursos ni de información, sino la demora en convertirlos en decisiones oportunas, coordinadas y sostenidas en el tiempo.

El verano 2026 volvió a dejar una señal clara en Chile. Los incendios ya no son una contingencia excepcional ni estacional. Son un riesgo estructural que afecta vidas, territorios, infraestructura crítica y actividad económica. Sin embargo, la conversación pública sigue concentrándose en la respuesta inmediata, cuando el verdadero impacto se define mucho antes.

Los datos lo confirman. Según un análisis basado en cifras oficiales de CONAF, la superficie afectada por incendios en Chile casi se triplicó en la última década. Pasó de un promedio anual cercano a 55.000 hectáreas entre 2004 y 2014, a 162.000 hectáreas entre 2014 y 2024, lo que representa un aumento del 194 %. No estamos frente a un fenómeno aislado, sino frente a una tendencia.

En este contexto, insistir solo en reaccionar es una forma de aceptar el fracaso. La evidencia internacional muestra que cada dólar invertido en prevención y preparación puede ahorrar entre cuatro y siete dólares en costos de reconstrucción. Prevenir no solo es más eficiente en términos económicos, también lo es en continuidad territorial, productividad y resiliencia social.

Hoy la información existe. El desafío ya no es la falta de datos, sino la incapacidad de transformarlos en decisiones oportunas, coordinadas y ejecutables. Innovar, en este escenario, no es sumar tecnología por sumar. Innovar es decidir antes.

Aquí la Inteligencia Artificial puede cumplir un rol habilitador relevante. Bien aplicada, permite anticipar riesgos, priorizar zonas críticas, mapear escenarios y coordinar recursos en tiempo real. No reemplaza el criterio humano ni la sensibilidad social, pero sí reduce la incertidumbre cuando cada minuto cuenta.

Algunos países ya avanzan en esa dirección. En China, por ejemplo, se han desplegado sistemas de drones para patrullaje preventivo y monitoreo forestal, integrando sensores, analítica e información en tiempo real para detectar focos tempranos y apoyar decisiones operativas antes de que los incendios escalen. No se trata de copiar modelos, sino de entender que la prevención moderna también es inteligencia aplicada a la decisión.

El desafío para Chile no es menor. Implica pasar de pilotos aislados a capacidades permanentes. De la información dispersa a la acción coordinada. De la reacción heroica a la prevención inteligente.

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Foto del Columnista Camila Mohr Camila Mohr