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¿Qué desafíos enfrenta la educación parvularia?

Los datos disponibles muestran algunas mejoras, pero también ponen de manifiesto que los desafíos estructurales del sistema persisten.

La educación parvularia es, según la evidencia, el nivel educativo con mayor retorno social, pero continúa ocupando un lugar secundario en la agenda pública. Los datos disponibles muestran algunas mejoras, pero también ponen de manifiesto que los desafíos estructurales del sistema persisten.

En primer lugar, la matrícula en educación parvularia ha disminuido un 16,9% en comparación a 2019. Este fenómeno, rápidamente, se asocia a la caída en la tasa de natalidad. Sin embargo, esta explicación se queda corta. Al observar la cobertura—la proporción de niños que asiste a educación parvularia respecto del total en edad de hacerlo—emerge un problema más profundo. Lejos de estabilizarse tras la pandemia, la cobertura ha continuado cayendo: desde 2019 se ha reducido en 8,3 puntos porcentuales, pasando de 56,2% a 47,9%. Esta disminución se explica, en buena medida, por la pérdida de cobertura en los niveles de prekínder y kínder, que en un período de siete años pasaron de una situación cercana a la universalidad (93,3%) a 79,7%. Por ende, reducir este fenómeno a cambios demográficos es desconocer que el acceso a la educación parvularia se ha deteriorado.

En segundo lugar, se suma un nuevo desafío: la asistencia a sala cuna. En términos generales, la asistencia a la educación parvularia ha aumentado, pasando de 77,4% en 2018 a 78,9% en 2025. Sin embargo, esta mejora ha sido desigual. Particularmente, en sala cuna, la asistencia promedio alcanza solo el 58,9% en 2025, 10 puntos porcentuales menos que en 2019. Al complementar estas cifras con la cobertura de sala cuna, apenas el 17,9% de los niños en edad de asistir a dicho nivel educativo efectivamente lo hace. La evidencia destaca la relevancia de los primeros 1.000 días de vida para el desarrollo y las trayectorias educativas posteriores, pero cuando la asistencia es baja, ese potencial se reduce significativamente.

En tercer lugar, persisten brechas significativas en el financiamiento del nivel. En 2024, los jardines VTF recibieron, en promedio, un 41,6% menos de recursos por alumno que los jardines de Integra, y un 44,2% menos que aquellos administrados directamente por JUNJI (Acción Educar, 2024). Esto se ha visto reflejado directamente en la cantidad de establecimientos que imparten este nivel educativo: entre 2019 y 2025, la cantidad de jardines VTF disminuyó un 14%, versus un 7% de los jardines de administración directa. Con recursos desiguales, la tarea de brindar servicios de calidad equivalentes se dificulta.

En cuarto lugar, emerge otro desafío clave: la creciente dificultad para atraer y retener talento en las carreras de pedagogía en educación inicial. En el proceso de admisión 2026 vía PAES, la selección de Pedagogía en Educación de Párvulos cayó un 25,7% respecto del año anterior. Adicionalmente, en los últimos 5 años, han desertado más de 6000 educadoras de párvulo, y la cantidad de docentes (educadoras y asistentes) no ha aumentado significativamente a lo largo de los últimos años. Con todo esto, se proyectan déficits de educadoras que, en el mediano plazo, se traducirán en una educación menos personalizada de docente a alumno y por ende, menos adaptada a las necesidades de los niños y niñas.

En su conjunto, estos desafíos reflejan que la educación parvularia ha quedado rezagada en la agenda educativa. Revertir la caída en el acceso, mejorar la asistencia en sala cuna, corregir las brechas de financiamiento y fortalecer los equipos educativos exige volver a situar este nivel como una prioridad efectiva del sistema.

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