Las características del gobierno de una universidad es un aspecto clave para lograr la excelencia de una institución. Los pilares fundamentales de la calidad de un proyecto universitario incluyen una misión e identidad definida; alta concentración de talento académico, es decir profesores y estudiantes de excelencia; un equipo profesional y administrativo comprometido; recursos adecuados para desarrollar un proyecto innovador en todos los ámbitos de la tarea universitaria, y un gobierno universitario con autonomía y libertad académica para realizar un proyecto orientado al futuro y a servir a la sociedad.
Las universidades, ya sean estatales, fundaciones, corporaciones públicas o privadas, son instituciones que deben tener como misión formar personas creativas y con amplitud de miradas; desarrollar la búsqueda de la verdad; crear nuevo conocimiento; aportar a la sociedad a través del desarrollo de la reflexión y la razón de manera permanente y con la mayor profundidad. En el caso de las universidades católicas, el sentido trascendente y su expresión en la sociedad forma parte de su ethos fundacional.
En la academia, el conocimiento es el elemento ordenador que debe guiar su organización y conducción. A lo largo de su desarrollo, las instituciones han demostrado que requieren un largo tiempo para crecer y desarrollarse, sin embargo, son frágiles en el sentido de que cuesta mucho construirlas, y sin embargo, se pueden dañar fácilmente si no hay un especial cuidado en su conducción, crecimiento y líneas de desarrollo.
Se han establecido diferentes modelos de gobierno universitario, correspondientes a la misión e identidad de la institución. El más frecuente es el modelo colegiado, desarrollado en instituciones académicas que se autogobiernan de manera participativa. Los profesores que son los líderes universitarios son los facilitadores, recogen las opiniones de sus pares, dialogan, persuaden y acuerdan para tomar decisiones relevantes. Otros modelos que se reconocen en la literatura incluyen el político, burocrático, y de mercado, en los que la participación de la comunidad tiene diferentes grados de presencia e impacto, lo que influye directamente en la toma de decisiones. En nuestra universidad, el principal órgano es el Honorable Consejo Superior, integrado por miembros de todos los estamentos de la institución, y además existen diferentes y variadas formas de participación universitaria. Una de ellas, el Foro Universitario UC, ha sido un lugar de encuentro que facilita la reflexión, discusión y evaluación de los desafíos de la Educación Superior y también aspectos relevantes del país. Su composición es más amplia, y su objetivo es aumentar la participación de la comunidad, junto a constituirse en un puente de diálogo organizado y estructurado entre los diferentes estamentos que conforman la universidad. Otra iniciativa, La UC Dialoga, ya con más de doce años de trayectoria y gran participación de la comunidad, realiza esta activa participación desde los diferentes territorios, analizando temas de importancia para la institución.
Dentro del cuidado institucional, es necesario poner énfasis y una especial dedicación en construir una verdadera comunidad universitaria. Para esto, la participación de profesores, estudiantes, profesionales y personal administrativo debe ser estimulado de manera especial, ya que es de gran relevancia para el desarrollo de la institución. Así, es vital la participación permanente de los profesores en la marcha y desarrollo de la universidad, la que se realiza a nivel de las facultades, en la representación colegiada, en el desarrollo de proyectos innovadores y en la elección de sus propias autoridades.
Junto a lo anterior, es necesario estimular que los estudiantes se organicen en Centros de Estudiantes y Federaciones, y que, a través de ellas, aporten y participen en los comités curriculares, en los Consejos de Facultad y por supuesto en los principales órganos colegiados de la universidad. Así también, es muy importante que los profesionales y el personal administrativo participen ya sea de manera directa en los órganos colegiados o a través de sus representantes sindicales, para aportar desde su propia mirada y quehacer al crecimiento de la institución.
Esta participación de la comunidad que se describe no debe confundirse con apuntar hacia un cogobierno en el manejo y conducción de las universidades, la que siempre debe estar dirigida por sus académicos. Esto debido a que los diferentes modelos de gobierno universitario requieren respetar la misión, identidad fundacional y valores fundamentales de cada institución. Así, la participación de la comunidad, en las formas y con los márgenes apropiados, colabora de manera muy significativa a poder realizar con éxito y responsabilidad la conducción de cada institución, y lograr así su máxima contribución al desarrollo del país.
El gobierno universitario forma parte esencial de la autonomía y de la libertad académica de una institución, es un valor y un activo fundamental que hay que cuidar en beneficio de la comunidad. Su cuidado y desarrollo es crucial para realizar la misión, su aporte y el compromiso con la sociedad a que están llamadas nuestras instituciones universitarias.