En Chile hablamos mucho de emprender. De ideas, de innovación, de levantar negocios desde cero. Pero hay una pregunta que incomoda y que todavía abordamos poco: ¿cuántos de esos emprendimientos realmente logran llegar?
Porque hoy el problema ya no es solo crear. Es escalar. Y hacerlo en un país como el nuestro, tiene menos que ver con la creatividad y mucho más con la capacidad de conectar.
Durante años, el ecosistema empujó el desarrollo de productos, la digitalización y la apertura de canales como redes sociales o ecommerce. Pero en ese avance, la logística quedó muchas veces en segundo plano, como si fuera un tema operativo y no estratégico.
Hoy esa mirada ya no resiste. Cerca del 40% de los envíos mensuales de Starken están asociados a emprendedores. Una señal de que el crecimiento de miles de negocios depende directamente de su capacidad de distribuir, cumplir y responder a clientes cada vez más exigentes.
Porque vender por Instagram o tener una tienda online es solo la mitad del camino. La otra mitad es cumplir la promesa. Y ahí es donde muchos emprendimientos se juegan su futuro.
Un atraso, un envío fallido o una cobertura limitada no es solo un problema logístico: es una pérdida de confianza. Y sin confianza no hay crecimiento.
Por eso, si queremos tomarnos en serio el desarrollo del emprendimiento en Chile, hay que cambiar el foco. No basta con impulsar la creación de nuevos negocios. Necesitamos asegurar que puedan llegar. Eso implica repensar la logística como un habilitante, no como algo accesorio.
Hoy vemos cómo ese cambio ya está ocurriendo. Modelos como los puntos Pick Up & Drop Off (PUDO) están redefiniendo la última milla, acercando la logística a los espacios cotidianos de las personas y reduciendo barreras para miles de emprendedores que no tienen operación propia.
Pero incluso eso es solo una parte de la ecuación. Los emprendedores no necesitan únicamente envíos más eficientes. Necesitan herramientas para profesionalizarse, ordenar su operación y escalar. Desde formalización hasta digitalización, pasando por gestión comercial y visibilidad. Ahí es donde iniciativas como “Somos Partner” buscan marcar una diferencia. Hoy reúne a miles de emprendedores, bajo una lógica distinta: acompañar el crecimiento.
Emprender es un proceso que necesita algo más que esfuerzo individual: necesita redes. Por eso, la discusión sobre emprendimiento no puede seguir centrada solo en cómo nacen los negocios. La conversación relevante es otra: cómo logramos que se sostengan y crezcan.
Y en esa respuesta, la logística dejó de ser invisible.