“Es solo rock and roll, pero es mucho para vos…”, decía Charly García en Asesíname, y claro, el rock no es para todos, ni para cualquier presidente.
Ya pasaron dos meses y da la sensación que el presidente Kast está aún diagramando la estrategia de su gobierno. ¿Hay estrategia o simplemente un conjunto de medidas sueltas que no parecen formar parte de un todo sistémico?
Hay señales relacionadas a la restricción y cuidado de recursos, como la propuesta de quitar financiamiento a ciertas áreas que no parecen ser relevantes como el arte, la ciencia, la tecnología, o resolver la seguridad con una zanja porque no hay fondos suficientes para construir un muro.
Si lo tomamos como una nota de color, resulta divertido. Si sólo es un discurso resulta tranquilizador, pero si es una decisión para ponerla en acción, resulta preocupante.
Como en toda organización, y el Estado es una organización desde dónde se conduce y administra un país, la estrategia depende de la cultura de quien gobierna y la estructura sigue siempre a la estrategia.
La cultura es el “porqué”, la estrategia es el “qué” y la estructura es el soporte para el “cómo hacer”, incluyendo en la estructura al organigrama de gobierno, sistemas de planificación, control, etc.
Siguiendo esta lógica, lo único que parece claro es la cultura que moldea las ideas del presidente, dónde la austeridad se confunde con mezquindad y el conservadurismo con el retraso, justamente en un país que necesita evolucionar para lograr las transformaciones posibles, lo que implica sostener y fortalecer los logros alcanzados y reacomodar estructuras que mejoren las bases para el desarrollo país.
Ser mezquino con el arte, con la ciencia y la tecnología es no darse cuenta de cuál es el recurso que optimice el potencial de crecimiento. Suponer que toda investigación científica debe tener un resultado económicamente concreto de lo contrario es irrelevante, es un insulto al conocimiento.
¿Para qué sirve un “paper” escrito en una publicación científica? ¿Para qué sirve financiar el arte si sólo moviliza la creatividad y le da otra perspectiva a la “imagen país”?
¿Por qué plantear ahorros puntuales en temas complejos o ajustes sin un replanteo estratégico que derive en uno estructural?
¿Por qué comunicar lo que la gente no quiere escuchar?
¿Por qué no escuchar?
Tal vez, estas preguntas están fuera de la órbita del mundo gestado en la mente del presidente y de su equipo. El encierro mental es un peligroso enemigo.
Da la sensación de que llegar al poder tomó por sorpresa a un gobierno que no esperaba serlo y que aún parece en campaña, sostenido un relato muy poco encantador que genera desencuentros en las filas amigas y ajenas que se aprovechan de la falta de claridad política, de cierta inocencia y, especialmente, de la ausencia de un modelo integrador que sea un instrumento de poder.
JAK no tiene la mirada sistémica para diseñar ese modelo, pero si tiene la potestad de empezar a construirlo y a la vez ocuparse de la inmediatez con mensajes dirigidos a resolver los temas urgentes con pragmatismo. No es necesario replantear temas sensibles que socavan el sistema sociocultural del país, y menos aún desde la mirada de dueño o patrón que intenta imponer sus principios cuasi religiosos que parecen aferrarse a los tiempos una falsa democracia o de una democracia “iliberal” que Chile no necesita.
Entonces, una recomendación para el presidente:
Primero, darse cuenta de que está en La Moneda no porque la sociedad esté alineada a sus valores, sino que simplemente ganó frente a una opción que generaba rechazo. Nunca debe olvidar eso porque creerse lo que no es, resulta peligroso.
Segundo, debe gobernar con un modelo para que esto no sea simplemente una experiencia religiosa. Y el diseño debe delegarlo en un equipo que no sea aficionado, sino de raza política y mejor aún si es diverso ideológicamente. Las soluciones a los problemas de siempre no provienen de un solo lado del cerebro.
Tercero, entender la inmediatez haciendo foco en los dos temas cruciales que la sociedad está pidiendo para mejorar su calidad de vida: bolsillo y seguridad.
Ya pasaron dos meses y parece una eternidad. Tiene tiempo, pero está en una cuenta regresiva.
Para eso, tal vez deba poner un poco de rock and roll. ¿Será demasiado?