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Patrimonio y futuro

A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.

Este fin de semana se celebra el Día del Patrimonio, concepto que reúne a la diversidad cultural de nuestro país en un término. Es una fiesta familiar que permite visitar espacios culturales y reflexionar acerca de su verdadero significado, que no sólo se refiere a relevar la importancia y valor de nuestros edificios, monumentos y documentos, es decir, los aspectos materiales y proyectos culturales. Esto ya que el patrimonio incluye a la comunidad, sus lugares, creencias, tradiciones, saberes y ritos que dan identidad propia a una sociedad. Y mirando a las futuras generaciones, este conocimiento permite traspasar su legado en el tiempo.

Las universidades cumplen un rol muy significativo en la construcción del acervo cultural del país. Resguardar el patrimonio cultural depende en gran medida de nuestra capacidad de velar por que toda esa riqueza y diversidad no se oriente sólo de manera retrospectiva, mirando hacia atrás, sino también esté de cara a un presente y en especial a un futuro vivo y dinámico, que incluya prácticas y vivencias que evolucionan en el tiempo y que se puedan expresar bajo formas que puedan estar en movimiento y cambio. Las variadas acepciones descritas se relacionan con la forma en que la persona se vincula con su entorno, ya sea desde la perspectiva del conocimiento y sus tradiciones y también, en cuanto a ser miembro de un grupo social. Acercar el arte a la sociedad, formar nuevas generaciones de público, estudiar, cuidar y exhibir un legado cultural, es una tarea primordial para todas las universidades.

Esta fecha es de especial significación ya que en este año se está realizando un importante trabajo relacionado a la ley de Patrimonio Cultural, que ha significado un arduo trabajo durante tres gobiernos consecutivos. Se ha logrado avanzar en recoger las opiniones de los pueblos indígenas e instalar el concepto de patrimonio articulando en línea con el desarrollo, lo que sin duda ha presentado complejidades importantes. Se espera que este año la ley pueda avanzar en el parlamento para poder entrar en vigencia y con su respectivo reglamento poder conducir los cambios y desafíos de sus materias relacionadas.

A través de la educación, de la comprensión de nuestra historia, del respeto cívico y de la valoración de lo que se ha realizado por anteriores generaciones para la construcción de nuestro país, se requiere que en particular las nuevas generaciones puedan formarse con una identidad cultural que valore las raíces de nuestra sociedad. Priorizar el futuro que nace desde una historia en común es el desafío de este nuevo Día de los Patrimonios.

Es decir, es la proyección de una tradición hacia un futuro con esperanza. Esta tradición se ha definido como el conjunto de valores, creencias, conocimiento, bienes espirituales y materiales de un grupo social que se transmite a través de generaciones, en el que se incluyen la lengua, modos de vida, costumbres y tradiciones, entre otros. Así, la cultura representa una visión del mundo, que define la forma de vida de las personas, junto a su identidad colectiva. Este patrimonio cultural se ha ido forjando y encontrando un espacio en nuestro entorno al punto que en la actualidad su defensa y preservación han sido asumidos por la sociedad entera. En esto, sin duda las políticas de Estado han tenido un rol fundamental, pero también los impulsos por su salvaguardia que nacen desde las universidades y la sociedad civil.

El patrimonio es hoy un elemento de identidad y de cohesión social que ha cobrado gran relevancia a nivel internacional, por lo que desde hace años las instituciones a académicas han asumido un rol protagónico en su resguardo y difusión. Este es el caso de las universidades que, por una parte, consideran esencial resguardar los propios bienes materiales y culturales que le otorgan identidad y, por otra, es depositaria de bienes culturales que le pertenecen a la sociedad.

Estamos convencidos que el arte y la cultura no son un agregado opcional en la formación de nuestros estudiantes, sino son esenciales para su desarrollo personal y social futuro. El trabajo que se ha realizado en las universidades destaca a la cultura como una labor fundamental y se orienta al servicio de la sociedad en el cuidado, preservación, investigación y difusión de su patrimonio.

El patrimonio cultural de una sociedad vincula el pasado, el presente y el futuro, pues comprende el valor y la trascendencia de lo heredado y nos compromete a proyectarlo, por medio de transmitirlo a las futuras generaciones. Las universidades en su permanente vinculación con el medio deben ser valoradas como instituciones que dan confianza a la sociedad en la preservación del patrimonio cultural. Una nueva legislación será un avance muy significativo en la construcción de un patrimonio que mira con esperanza el futuro.

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