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¿A quién le hablará Kast este lunes? Las expectativas y dudas en torno a la primera Cuenta Pública del gobierno

Los analistas Ximena Jara, Cristóbal Bellolio y Juan Pablo Lavín coinciden en que el Gobierno no ha resuelto si seguir lamentando la magra herencia recibida o dar vuelta la página y comenzar a gobernar en regla. Este lunes, el presidente Kast tendrá que elegir.

El próximo lunes, el presidente José Antonio Kast se parará ante el Congreso para dar su primera Cuenta Pública. Será el primer gran ejercicio narrativo de su gobierno y, para tres analistas consultados por EL DÍNAMO, también el primer momento en que deberá responder una pregunta que lleva tres meses sin resolver: qué tipo de presidente quiere ser. Porque hasta ahora, según el diagnóstico compartido por Ximena Jara, Cristóbal Bellolio y Juan Pablo Lavín, el Gobierno de Kast no ha logrado salir del registro de campaña ni definir con claridad el tono desde el cual pretende conducir el país.

El dilema del tono: ¿presidente de todos o líder de un sector?

Desde que asumió en marzo, el Gobierno de Kast ha oscilado entre dos líneas narrativas sin terminar de optar por ninguna. La primera es la del presidente conciliador: aquella que emergió la noche del triunfo, cuando Kast reconoció aspectos positivos de gobiernos anteriores y buscó posicionarse por encima de la confrontación cotidiana. La segunda, advierten los analistas, es la de un Gobierno adversarial, fiel al registro de campaña, que alimenta la lógica del “ellos versus nosotros” y le habla principalmente a la base propia.

Para Bellolio, politólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, esa oscilación ha sido el problema central de la actual administración en su etapa de instalación. “Este gobierno ha sido errático en esta materia. Hay un momento en que dice ‘estado en quiebra’, después Quiroz dice ‘yo nunca dije eso’. En un momento llegan y dicen que les dejaron un problema fiscal y al día siguiente dan por superado el tema”, describe. Y apunta a que la Cuenta Pública es el momento en que Kast debe optar con claridad por uno de los dos caminos. 

Lavín, director del Panel Ciudadano-UDD, añade que la señal más simple para detectar esa elección estará en el orden del discurso: con qué abre y con qué cierra. “Si parte con seguridad y termina con la economía del hogar, le habla a quien lo votó en segunda vuelta y hoy dejó de aprobarlo. Si abre con los grandes números fiscales, le habla a los mercados. Y si se va por la épica de refundar contra la herencia que recibió, le habla a su base dura”, precisa. 

Ximena Jara, experta en comunicación política y ex jefa de contenidos en el segundo mandato de Bachelet, acota que “al presidente y al Gobierno, en total, les ha costado salir del registro de campaña: confrontación, incriminación del adversario, diagnósticos del pasado y promesas ligeras. El tono del Presidente, en lo cotidiano, no logra entroncar con las grandes tareas del Estado”.

El “comodín” Boric: ¿hasta cuándo rinde el relato de la herencia?

El recurso más utilizado por el Gobierno en estos tres meses ha sido la herencia recibida. El “país en quiebra”, la “caja vacía” y los sucesivos diagnósticos sobre el “desastre” que dejó la administración anterior han funcionado como ancla narrativa para justificar decisiones impopulares y explicar la lentitud de los resultados

Los tres analistas coinciden en que ese recurso estará presente el lunes, pero advierten que su fecha de vencimiento se acerca.

“En la medida en que el chivo expiatorio sea creíble, tú puedes jugar por un rato con eso. Pero la pregunta que la gente se va a hacer es: ¿cuándo empiezas a gobernar tú? ¿Desde cuándo te podemos empezar a echar la culpa a ti?”, plantea Bellolio. 

Para Jara, el recurso al gobierno anterior es casi inevitable dado el diseño del relato oficial, pero advierte que esconde una contradicción de fondo que el Gobierno tendrá que resolver tarde o temprano. 

“Es probable que recurra al comodín del gobierno anterior, es el pie de antagonismo que le permite echar mano a la dura prueba que ha decidido pedirle al país. Pero hay una complejidad mayor en explicar por qué la estrechez y la desprotección son ‘necesarias’ para las grandes mayorías, en oposición a la necesidad de garantizar regalías a la clase empresarial”, advierte la analista.

Lavín, por su parte, pone énfasis en la necesidad de girar a un relato esperanzador, algo que el Gobierno pasó por alto al momento de comunicar las alzas en las bencinas.

“Se le traspasó el alza directo a la gente con el argumento de que no había plata, pero sin ningún destino feliz. Faltó el ‘vamos a sacrificarnos todos, pero esto nos va a permitir tal cosa’. Quedó puro sacrificio, y un sacrificio sin recompensa visible no es esperanza, es una mala noticia y nada más”, sostiene el director del Panel Ciudadano-UDD. 

Seguridad y economía: las dos deudas que Kast tendrá que explicar

Si hay dos temas en los que los tres analistas coinciden sin matices, son seguridad y economía. Ambos fueron el corazón de la promesa electoral de Kast y ambos llegan a la Cuenta Pública con flancos abiertos.

En seguridad, el diagnóstico es el más severo. Jara apunta directamente a la ausencia de un plan: “Se suponía que era su prioridad completa y ha perdido dos meses de gestión. Eso muestra no solo que estaba lleno de nombres y no de acciones, sino que además no tenía planes”. 

La analista agrega que la decisión de darle continuidad a la política de seguridad del gobierno anterior (en vez de desmantelarla, como prometió en campaña) abre una contradicción narrativa que el gobierno deberá resolver con coherencia: “Necesita una solución de coherencia narrativa, que explique no solo el frenazo de sus primeros meses, sino esta decisión de continuidad donde él solo prometía cambio”. 

Bellolio es igualmente duro: tras la salida de la exministra Steiner, Kast deberá convencer a los chilenos de que su Gobierno sigue siendo el más indicado para la mano dura. “Con todo el tiempo perdido estos tres meses, con una ministra de Seguridad que no dio absolutamente ninguna certidumbre, que dijo no tener un plan, que no fue ni siquiera efectista, Kast va a tener que convencer a los chilenos de que no se equivocaron al elegirlo”, señala.

En economía, en cambio, Lavín distingue una situación diferente: hay un plan, aunque su comunicación ha sido deficiente. El problema no es la austeridad en sí, sino que el Gobierno no ha logrado ponerle un destino concreto al esfuerzo que le pide a la ciudadanía. “Apretarse el cinturón en abstracto no le hace sentido a nadie. Lo que conecta es decir para qué y para quién se aprieta. Ese es el recurso que convierte un ajuste en esperanza: poner un beneficiario concreto al final del esfuerzo”, resume.

La gran duda: ¿Kast a quién dirigirá su discurso?

Hay un error que los gobiernos cometen con frecuencia en sus grandes discursos, advierte Lavín, y es confundir al público que está atento con el público que importa

La oposición, los mercados y los analistas seguirán el discurso del lunes con atención, pero ya tienen su juicio formado. El votante que definirá la aprobación del gobierno de aquí a fin de año es otro: el que lo eligió en segunda vuelta sin entusiasmo, que no consume política cotidianamente y que se enterará de la Cuenta Pública por los titulares y lo que circule en redes sociales. 

“No le hablas con el discurso completo, le hablas con las dos o tres frases que aguantan ese filtro. El riesgo es escribir para los que aplauden en la sala y olvidarse de los que lo van a juzgar con la bajada en los titulares”, dice Lavín.

Bellolio apunta en la misma dirección cuando señala que Kast no necesita convencer al 25% que lo votó en primera vuelta, sino al 30% adicional que lo eligió en segunda y que “debe estar en este minuto medio desilusionado”. 

El politólogo agrega que el lunes será también una oportunidad para algo que Kast no ha mostrado hasta ahora: una cuota de humildad. “Me llamaría mucho la atención —sería una muestra de humildad que lo engrandecería— que dijera: ‘llegamos a un gobierno pensando que esto iba a ser fácil y nos dimos cuenta que era otra cosa con guitarra’. Pero sería muy raro que alguien como Kast lo dijera”, reconoce, aunque no descarta la posibilidad. 

Jara, en tanto, advierte que las cuentas públicas permiten un registro más institucional que el tono cotidiano del Gobierno, pero que ese margen solo se aprovecha si existe una voluntad real de cambiar el registro. “Las cuentas públicas se trabajan con más tiempo, con un equipo más amplio, y eso permite que sean voces institucionales con más solidez. Pero creo que mucho del relato actual del Gobierno se juega en el duro enjuiciamiento del gobierno anterior, y es difícil pensar que no será un ladrillo relevante de su discurso”, concluye.

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