Chile “tiene buen lejos”. Siendo el principal productor mundial de cobre, el precio máximo histórico de US$6,5 la libra anotado por el commodity en la Bolsa de Metales de Londres es una excelente noticia. Dado que, además, las exportaciones de cobre representan el 53,1% del total exportado, mejores precios del metal implican mejores resultados para la balanza comercial, los ingresos fiscales, la disponibilidad de divisas y el tipo de cambio local. Un observador externo se detendría además en el nivel de endeudamiento, por debajo del umbral prudente de 45%; en la nota soberana entre A- y A con perspectiva estable y en la baja inflación. Con este libreto, todo parece muy tranquilizador. Pero la realidad que enfrentan las empresas, los trabajadores y los hogares es distinta.
Analicemos detalladamente algunos indicadores macroeconómicos por temas de interés. A nivel de actividad, el IMACEC de 2,4% de junio fue un dato positivo porque redujo la preocupación de una recesión. Sin embargo, la expansión fue impulsada básicamente por minería y comercio, que registraron crecimientos anuales de 9,8% y 5,4% respectivamente. Para que el impulso se sostenga y se traduzca en inversión y generación de empleo, tiene que materializarse un crecimiento generalizado. A nivel de mercado laboral, no se están generando los empleos suficientes.
Existen 980.270 desempleados y parte creciente de los escasos puestos de trabajo que se crean es informal, por cuenta propia o de menor estabilidad. Y la inflación actual impide que la autoridad inicie un ciclo de recorte de tasas que aliviaría tanto a hogares como a empresas. Dado esto, el Consejo decidió mantener la TPM en 4,5% y endureció el tono de su comunicado post–reunión reconociendo que la inflación superó las proyecciones del IPoM. En materia de deuda, el país no registra un nivel de endeudamiento explosivo, pero el ratio Deuda / PIB se ubica ahora cerca de 43%. Como existe una relación directa entre crecimiento económico y recaudación, recortes en materia de crecimiento no son una buena noticia. Lamentablemente durante este año, las proyecciones de crecimiento tanto del Banco Central como del Ministerio de Hacienda pasaron desde 1,75% a 1,0% y desde 2,1% a 1,8% respectivamente. Finalmente, a pesar del precio récord del cobre, el dólar observado supera los Ch$900 y la evolución de la paridad es relevante para la inflación importada, los márgenes de exportadores, los costos de importación y las expectativas financieras.
Sin embargo, para el observador internacional siguen las buenas noticias. En julio, el país colocó bonos en el mercado internacional y los resultados no podrían haber sido mejores: el libro de órdenes fue 2,8x lo colocado y los spreads mejoraron a lo largo del proceso (100pb, 120 pb y 143 pb). Estos spreads muestran que el mercado internacional sigue viendo a Chile como un deudor soberano creíble. Pero, el precio de la deuda no es un veredicto sobre la vitalidad de la economía interna dado que no mide ni la debilidad del empleo, la inversión o el costo de vida de los hogares. Es importante lograr que el crecimiento se amplíe, la inversión recupere fuerza y el empleo mejore para que la distancia entre la macroeconomía que parece razonable y la realidad cierre.