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Crecer exige decidir qué capacidades construir

Mientras la inteligencia artificial y la transformación tecnológica se vuelven centrales para la competitividad, reducimos recursos destinados a formar a quienes pueden generar conocimiento, desarrollar tecnología y transferirla al sector productivo.

Chile quiere aumentar su productividad y competir en una economía cada vez más intensiva en conocimiento. Sin embargo, el presupuesto público destinado a Ciencia, Tecnología e Innovación pasó de cerca de 0,53% del PIB en 2011 a 0,35% en 2026. El problema es qué capacidades estamos construyendo cuando invertimos.

Entre 2019 y 2026, los recursos destinados a capacidades humanas avanzadas pasaron de representar cerca del 14% del presupuesto público de Ciencia, Tecnología e Innovación a aproximadamente el 8%. En términos reales, su financiamiento disminuyó alrededor de 36%.

La señal es contradictoria. Mientras la inteligencia artificial y la transformación tecnológica se vuelven centrales para la competitividad, reducimos recursos destinados a formar a quienes pueden generar conocimiento, desarrollar tecnología y transferirla al sector productivo.

Chile cuenta con cerca de 1,5 investigadores por cada mil personas ocupadas, frente a 9,9 en promedio en la OCDE. Esa brecha no se resuelve comprando tecnología, sino que requiere desarrollar capacidades propias y sostenerlas en el tiempo.

Por eso, la discusión no debiera limitarse a cuánto aumentar el presupuesto. También debemos decidir qué capacidades queremos construir y en qué ámbitos Chile puede generar ventajas.

Formar talento avanzado y consolidar equipos toma años. El presupuesto de hoy no solo financia la ciencia, también define parte de nuestra capacidad para competir mañana.

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