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Los lunes del Presidente

El Presidente necesitará reservar autoridad para arbitrar decisiones y capital político para defender y capitalizar resultados. Si sigue usando ambos recursos en la contingencia semanal, tendrá menos espacio para conducir las discusiones que definirán su gestión. Y legado.

Desde el 10 de agosto, el presidente Kast ha dado seis entrevistas radiales consecutivas, todas los lunes. En cinco de ellas debió abordar conflictos abiertos dentro de su propio gobierno o coalición. En las dos últimas faltó al comité de seguridad que él mismo preside, porque estaba al aire. La repetición permite mirar el fenómeno más allá de la contingencia semanal.

El diseño comunicacional del gobierno ayuda a explicarlo. Claudio Alvarado ejerce simultáneamente como ministro del Interior y vocero, concentrando dos funciones con exigencias distintas. Interior coordina políticamente al gobierno, procesa conflictos y conduce seguridad. La vocería requiere dedicación permanente para ordenar mensajes, explicar decisiones y contener controversias antes de que escalen.

Cuando ambas tareas recaen en una misma persona, aumenta la probabilidad de que una quede parcialmente descubierta. Eso es lo que parecen mostrar los lunes: frente a conflictos que requieren respuesta política rápida y suficiente autoridad, termina siendo el propio Presidente quien ocupa ese espacio.

Su liderazgo está construido sobre autoridad, control y decisión, por lo que intervenir directamente le permite fijar posición y ordenar la discusión. Pero ni siquiera en el plano comunicacional se observa hasta ahora un retorno. Durante estas mismas semanas de exposición presidencial, tanto Criteria como Cadem registraron las peores evaluaciones del presidente desde que asumió el gobierno: 30% y 34% respectivamente en septiembre. La fórmula utiliza capital presidencial para una función cotidiana sin que esa mayor exposición se haya traducido en un fortalecimiento de su aprobación.

Pero esto también modifica los incentivos internos, porque los ministros y partidos aprenden rápido cómo funciona el poder. Si saben que una diferencia puede terminar resuelta públicamente por el Presidente, disminuye la presión por procesarla antes. Con el tiempo, su intervención puede volverse parte habitual del funcionamiento del gobierno y aumentar la dependencia de su figura.

Así, el desafío se vuelve más relevante porque el gobierno entra en una fase más exigente. Terminada la instalación y con menos espacio para atribuir responsabilidades al gobierno anterior, comenzará la discusión del Presupuesto 2027, junto a una agenda legislativa más compleja y demandas crecientes en empleo, crecimiento y seguridad. Ahí el Presidente necesitará reservar autoridad para arbitrar decisiones y capital político para defender y capitalizar resultados. Si sigue usando ambos recursos en la contingencia semanal, tendrá menos espacio para conducir las discusiones que definirán su gestión. Y legado.

Por eso, los lunes del Presidente exceden la variable comunicacional: muestran cómo se distribuye el poder dentro del gobierno y hasta dónde llegan sus autoridades para ejercerlo sin recurrir al primer mandatario.

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El Presidente necesitará reservar autoridad para arbitrar decisiones y capital político para defender y capitalizar resultados. Si sigue usando ambos recursos en la contingencia semanal, tendrá menos espacio para conducir las discusiones que definirán su gestión. Y legado.

Foto del Columnista Damián Trivelli Damián Trivelli