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Jorge Reyes defiende que se siga enseñando la homosexualidad como trastorno

Conocidas son las apariciones del abogado Jorge Reyes en los medios condenando la homosexualidad, el aborto, y otros temas valóricos como representante de la ‘Red por la Vida y la Familia’.

Con una carta publicada en El Mercurio, criticó al Ministerio de Educación por el anuncio a las modificaciones de los programas de educación sexual que catalogaba a la homosexualidad como un “trastorno”.

A continuación dejamos la carta de Reyes titulada “La Homosexualidad”:

“Don Alfonso Luco Rodríguez difiere con carta de mi autoría que critica la decisión del ministro de Educación de censurar el programa Educación en Valores, Afectividad y Sexualidad, de la Universidad San Sebastián, en atención a que en el módulo de psicología, a propósito del tema de la formación de identidad, trata como trastornos de la identidad sexual a la homosexualidad y al lesbianismo.

Mi contradictor sostiene que “desde hace 50 años, la ciencia psicológica y la psiquiatría han estudiado e investigado el tema con conclusiones casi unánimes que desmienten la antigua percepción de la homosexualidad como un trastorno y una psicopatología“. Luego cita un estudio de Evelyn Hooker, consistente en “varias pruebas psicológicas estandarizadas” y que sobre la base de ellas se pudo concluir, señala el señor Luco, que la homosexualidad “no era una patología o enfermedad mental”. Agrega, además, que “fueron estas investigaciones y estudios, no razones políticas, los que llevaron en 1974 a la APA (Asociación Psiquiátrica Americana) a cambiar esa percepción respecto a la homosexualidad”.

Sobre este último punto, poseo información diferente. En entrevista de Carmen Montón en la Revista Palabra, Nº 442-443 de abril de 2001, el doctor Gerard J. M. van den Aardweg, holandés (Doctor en Psicología por la Universidad de Amsterdam, especialista en terapia de la homosexualidad, con numerosas publicaciones sobre la materia en Europa y América), afirma, en relación con la exclusión en 1973 de la homofilia de la lista de trastornos, ocurrida por votación al interior de la Asociación Americana de Psiquiatría, que “quienes impusieron ese cambio en la APA era un grupo de homosexuales militantes. El cambio se produjo incluso en contra de la opinión de los psiquiatras. Una votación que se realizó inmediatamente después demostró que el 70% de los profesionales seguían considerando a la homosexualidad como un trastorno. Pero la campaña y las intimidaciones hicieron capitular al Consejo de dirección. Fue una decisión antidemocrática y anticientífica”.

Ahora bien, es del caso afirmar que existe una diferencia sustancial entre trastorno y patología. El primero corresponde a un desorden, justamente, en el orden natural de las cosas, y la segunda, a una enfermedad. El programa, censurado por el ministro de Educación, afirma que la homosexualidad y el lesbianismo son desórdenes en la identidad sexual de los individuos; si ello no fuera así, ¿qué sentido habría en tanto empeño por acreditar tales conductas como propias o concordantes con la naturaleza? Lo cierto es que salta a la vista que tales conductas no se encuentran ordenadas a ella. Por lo mismo, estimo que sólo toca a la ciencia, la que mantiene abierto el debate, realizar la reflexión autorizada y desapasionada de esta materia, y en ningún caso puede un ministro de Estado, por decreto, dirimir el conflicto. Eso es censura”.

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