Secciones
País

PDI allana sede de Democracia Viva y la Seremi de Vivienda de Antofagasta

Esto, en el marco de la investigación por la transferencia de más de $427 millones en diversos convenios entre ambos estamentos.

La Brigada de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (PDI) concretó el allanamiento de la sede de la Fundación Democracia Viva, en la comuna de Ñuñoa, además de dependencias de la Seremi de Vivienda y Urbanismo de Antofagasta.

Esto, en el marco de la investigación por la transferencia de más de $427 millones en diversos convenios entre ambos estamentos.

En una declaración pública, el Ministerio Público detalló que u0022la Fiscalía Regional de Antofagasta concretó esta tarde diligencia de entrada, registro e incautación, en el domicilio de la Fundación Democracia Viva en la comuna de Ñuñoa, como asimismo en las oficinas de la Seremía de Vivienda de Antofagastau0022.

“Todo esto, en el marco de la investigación de oficio abierta por el Ministerio Público por eventuales delitos en la asignación de convenios para proyectos en campamentos de la ciudad, con cargo a recursos del Programa de Asentamientos Precarios del Ministerio de Vivienda y Urbanismo”, precisó la Fiscalía.

Así, los detectives de la PDI se hicieron presente en el departamento de calle Exequiel Fernández, Ñuñoa, que aparece como sede de Democracia Viva.

“La diligencia fue desarrollada en forma simultánea por personal de la Brigada de Delitos Económicos de Antofagasta y Santiago de la Policía de Investigaciones, con la debida autorización del Juzgado de Garantía de Antofagasta, solicitada por el fiscal Cristian Aguilar Aranela, con la finalidad de reunir elementos que permitan corroborar la existencia de los hechos investigados, en los términos de configurar o no un delito”, sentenció la Fiscalía.

Notas relacionadas











El bolero que no pidió permiso

El bolero que no pidió permiso

Lo que duele y conmueve es que Lui Alberto Martínez se va justo cuando esa estética vuelve a ser valorada sin pedir perdón. Bloque Depresivo es el síntoma más visible: llenan, convocan, hacen coro colectivo con el melodrama que antes se escuchaba a escondidas. Cantan desde el mismo árbol genealógico: la pena como celebración comunitaria, el drama como lugar de encuentro.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen