La ex ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, defendió el borrado de chats del teléfono celular que le entregó a la Fiscalía en el marco de la indagatoria por la trama Muñeca Bielorrusa.
Así lo manifestó la ex magistrada del máximo tribunal al ser abordada por la prensa tras acudir a declarar en el marco del sumario contra el suspendido conservador de Bienes Raíces de Puente Alto, Sergio Yáber.
Aquello, tras la solicitud en ese sentido presentada ante la Corte de Apelaciones de San Miguel por misma ex ministra de la Corte Suprema, quien insistió en su voluntad de colaborar en la indagatoria de esta arista de la denominada trama Muñeca Bielorrusa.
En esa línea, planteó que “yo no siento que haya hecho nada ilícito para ingresar al Poder Judicial y, como es obvio, tampoco hice nada ilícito mientras estaba en el Poder Judicial. Si alguien lo ha hecho, no es mi caso“, recalcó.
Sobre su vínculo con Yáber, dijo que era “una muy buena relación mientras mi pareja trabajó con él durante seis años. Yo lo consideré mi amigo y tuvimos una relación muy cercana con él, con su familia, con sus hijos“, contó, y sostuvo que el contacto se interrumpió desde que el suspendido conservador de Bienes Raíces de Puente Alto dejó de trabajar con su pareja, Gonzalo Migueles.
Ángela Vivanco defendió el borrado de sus chats
En la oportunidad, Ángela Vivanco defendió el hecho de haber borrado varios de los chats desde el teléfono celular que entregó para ser periciado.
Cuando se le pidió que explicara su decisión, la ex ministra manifestó que “uno borra lo que estima al caso borrar. No sé si todos tienen sus mensajes de hace seis o siete años, porque los mensajes que ya no tienen sentido para mí los voy borrando, y eso lo he hecho siempre“.
“Es deliberado, pero es cuando tú dices: ¿por qué en el chat del colegio de mi hija voy a tener chats de cinco años?“, planteó a continuación.
A la vez, Ángela Vivanco argumentó que “aquí no hay ninguna teoría conspirativa. Uno es dueño de sus aparatos electrónicos y es dueño de borrar los mensajes, los correos, aquello que estime del caso, porque uno no está vigilado por el Estado como el Gran Hermano“.