Esta semana el presidente Gabriel Boric anunció la inscripción de la candidatura de la ex mandataria Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU, con el respaldo de México y Brasil. Con la carrera ya lanzada, EL DÍNAMO consultó a analistas y expertos en relaciones internacionales su visión respecto a las chances que tiene Bachelet en este nuevo lance internacional.
Según el analista y profesor de la Universidad de Los Andes, Juan Ignacio Brito, el respaldo de Brasil y México es un factor relevante, pero insuficiente para garantizar una mayoría sólida. “Son países importantes, potencias en la región, pero también hay que considerar que son dos gobiernos de izquierda en una región que se está inclinando hacia la derecha”, señala.
El margen para sumar nuevos respaldos ideológicamente afines sería reducido, con pocas opciones adicionales en el horizonte próximo: “Podríamos sumar a eso el apoyo de Colombia eventualmente, pero no queda mucho más espacio que eso en gobiernos ideológicamente afines”.
Por su parte, la abogada internacionalista y docente de la Academia Diplomática de Chile, Paz Zárate, tiene una mirada más positiva de los respaldos hacia la ex mandataria. “El apoyo conjunto de México y Brasil, los dos países más importantes de la región, es un espaldarazo a su postulación a la secretaría general de la organización y una demostración de que la candidatura es objetivamente competitiva“.
El dilema del respaldo del gobierno de José Antonio Kast
En lo que ambos analistas coinciden en que un factor clave será la postura que adopte el gobierno de José Antonio Kast. “Habrá que ver si el gobierno entrante se la juega por apoyar a Bachelet, porque eso va a ser determinante en la manera en que ella pueda recolectar nuevos apoyos”, indica Brito.
Zárate, en tanto, otorga una explicación más detallada del posible respaldo. “El apoyo que la Cancillería brindaría a la candidatura de Bachelet no es sustancialmente un tema económico sino logístico y de coordinación con la estructura profesional de la Cancillería“, dice la abogada internacionalista.
“Que el propio país de origen de Bachelet retirara el apoyo a una postulación que levantan conjuntamente Brasil y México junto a Chile, sería absurdo: dañaría la imagen del presidente entrante, reflejando falta de perspectiva global; y dañaría a Chile, reflejando carencia de política de Estado en materia exterior“, añade.
El papel del Consejo de Seguridad en la candidatura a la secretaría general de la ONU de Bachelet
En el plano de los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU —China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia—, Brito ve dificultades adicionales. “La posición de Bachelet se ve compleja desde el punto de vista del apoyo eventual que pueda recibir de Estados Unidos”, explica Brito, apuntando a una falta de sintonía con la administración de Donald Trump.
A ello el académico de la Universidad de Los Andes suma una evaluación crítica del desempeño de Bachelet como Alta Comisionada para los Derechos Humanos y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres: “Cuando ocupó espacios en la ONU no fue una candidata que se destacara por la reforma de las instituciones que lideró”.
Tampoco observa un respaldo claro desde Rusia o China, mientras que la posición de Francia y el Reino Unido permanece abierta, sujeta a negociaciones diplomáticas y a las señales que emita Chile. Algo en lo que concuerda Zárate, considerando que el inicio de los diálogos oficiosos interactivos de los candidatos con los Estados miembros suele tener lugar la última semana de abril.
“Como es muy probable que en estos meses se presenten nuevas candidaturas, incluso de otras regiones distintas a América Latina, hoy no hay base real para especular sobre a quién apoyarán las potencias“, afirma.
Sus pasos dentro de la ONU: ¿beneficioso o perjudicial?
Uno de los aspectos que presenta Bachelet en su candidatura a la secretaría general es su paso por distintas agencias de la ONU. “La trayectoria de Michelle Bachelet en Naciones Unidas data desde 2010, cuando ingresa al terminar su primer gobierno: es esto lo que explica el hecho que sea una candidata popular al interior de la organización“, dice Paz Zárate.
“El triunfo no está asegurado, pero la posibilidad de alcanzarlo es, objetivamente, positiva para Chile en el escenario geopolítico mundial; similar a como sería el que el Papa fuese chileno“, agrega.
Por su parte, Brito reconoce que su trayectoria como ex presidenta y ex alta funcionaria de la ONU le otorga una ventaja comparativa, pero advierte que también puede transformarse en un obstáculo: “Puede jugar a su favor porque eso significa que ella conoce el cargo, sabe en qué consiste la institución, pero también es cierto que cuando ella fue parte de la ONU no hizo grandes cosas“.
El analista califica su gestión como “más bien continuista y no reformista”, en un momento en que las grandes potencias demandan cambios profundos en el sistema multilateral.