El Ministerio Público vivió una dura derrota en el marco del Caso ProCultura, luego que la Justicia rechazara el desafuero del gobernador Claudio Orrego, pero a esto se sumó la inesperada salida del fiscal de Antofagasta, Eduardo Ríos, a cargo de la investigación, a la institución.
En una carta envida al fiscal nacional Ángel Valencia, Ríos profundizó en una denuncia que realizó en diciembre pasado en contra de su superior, Juan Castro Bekios, a quien acusa de maltrato laboral.
El documento del ahora ex persecutor, dado a conocer por T13, consigna que “con todo lo ocurrido entre noviembre y diciembre de 2025, hoy concluyo que lo que viví y lo que vivió mi equipo no fue un problema aislado ni una simple diferencia de criterios, sino un patrón que, en los hechos, se parece demasiado a un proceso de mobbing: una forma de hostigamiento que no siempre se expresa con insultos o gritos, sino con aislamiento, desautorización, secretismo y confusión inducida, hasta que uno termina trabajando bajo presión constante y sintiéndose observado, marginado y reemplazable”.
Eduardo Ríos precisó que este maltrato se vio reflejado en el manejo del Caso ProCultura por parte de la Fiscalía de Antofagasta, ya que detalló que “en la segunda semana de diciembre de 2025 me entero de que, en noviembre, el DER y/o el Fiscal Regional le habrían pedido a la abogada asesora Natalia Cumming un informe del estado de Procultura, con instrucción expresa de mantenerlo en secreto, es decir, deliberadamente a mis espaldas, aun cuando esa abogada trabajaba en un equipo a mi cargo”.
“No tengo cómo interpretar eso de otra forma que como un control clandestino, una manera de obtener información por fuera y medir o vigilar al equipo sin dar la cara, sin transparencia y sin respeto por la jefatura formal que yo ejercía”, indicó Ríos, quien decidió dar un paso al costado y dejar la investigación del Caso ProCultura y el Ministerio Público.