La muerte del cabo segundo del Ejército Carlos Palacios Muñoz, ocurrida el 4 de marzo en la ciudad de Punta Arenas, Región de Magallanes, continúa siendo investigada por la justicia luego de que se confirmara la causa de su fallecimiento y surgieran nuevos antecedentes sobre el caso.
De acuerdo con el Servicio Médico Legal (SML), el militar de 27 años murió por asfixia por sumersión, resultado que fue determinado tras la autopsia realizada en la capital regional. El deceso ocurrió durante una actividad militar que, según los antecedentes preliminares, no estaba autorizada.
Según la investigación, el cabo habría participado en una presunta prueba de natación en la laguna Ojo Bueno, en las cercanías de Punta Arenas, instancia en la que terminó ahogándose.
En el marco de las diligencias, un capitán y un sargento primero del Ejército fueron detenidos por su presunta responsabilidad en las instrucciones que llevaron al fatal ejercicio, el cual se habría realizado fuera de los protocolos establecidos para este tipo de entrenamientos.
Paralelamente, familiares del uniformado revelaron que antes de su muerte el joven había manifestado preocupación por el ambiente dentro de la unidad militar. Según relató su tío, Palacios comentó que desde su llegada a la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos había sentido “mala onda” por parte de algunos compañeros, situación que incluso le generaba temor.
En conversación con 24 Horas, Hugo Mena, tío de la víctima, comentó que el cabo había acusado haber sufrido malos tratos. “Mi sobrino me envía a las 1 de la tarde cinco mensajes y dice: ‘tío, estoy en Punta Arenas, vengo a dar unas pruebas… no le cuento más porque se puede quemar el pan en la puerta del horno. Si todo va bien regreso a Santiago, pero tengo temor”, contó.
“Siento que desde que llegué a esta brigada me miran con malos ojos… algo malo va a pasar, ya ha habido gente que me ha dicho qué hago así, me están tratando mal, nunca me había sentido así en ninguna dependencia del Ejército”, decía el mensaje.