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Del “arrebato” al arrepentimiento: hombre acusado de secuestrar a adolescentes reconoce un “impulso irracional”

El sujeto aseguró que atravesaba un periodo de alta presión y falta de sueño por sus actividades laborales, contexto que, según explicó, habría antecedido al “arrebato” en que agredió y retuvo a los adolescentes.

Andrés Arrieta, apoderado del Colegio Manquehue e imputado en el denominado caso “ring ring raja” en Vitacura, entregó voluntariamente su versión de los hechos ante la Fiscalía de Las Condes.

Actualmente en prisión preventiva, el empresario reconoció haber actuado violentamente contra un grupo de adolescentes, aunque descartó que su objetivo haya sido secuestrarlos, retenerlos u ocultarlos.

Según su declaración, a la que tuvo acceso Mega Investiga, durante las semanas previas atravesaba un período de alta presión debido a una elevada carga laboral, problemas de salud de su esposa, cambios familiares y lesiones que le impedían practicar deporte.

Del “arrebato” al arrepentimiento: la declaración del hombre acusado de retener a jóvenes en Vitacura por el caso “ring ring raja”

A esto se sumaban varios días de sueño interrumpido por su necesidad de mantenerse comunicado con negocios en Asia. Arrieta sostuvo que estos antecedentes no buscan justificar su conducta, sino explicar el contexto en que se produjo lo que calificó como un “arrebato”.

El imputado relató que salió de su domicilio luego de que los jóvenes tocaran nuevamente el timbre. Tras dirigirse en su camioneta hasta avenida Padre Hurtado, aseguró que perdió el control y decidió enfrentarlos para “aleccionarlos”.

En la intersección de Los Molinos con Padre Hurtado, afirmó que descendió del vehículo y, luego de un forcejeo, hizo subir a dos adolescentes al asiento trasero. Posteriormente encontró a los otros jóvenes y terminó trasladando a cuatro de ellos.

Arrieta reconoció además haber golpeado a uno de los adolescentes cuando intentó escapar. “Al tratar de arrancar, yo le di una patada o zancadilla para que no huyera y se cayó al suelo”, declaró. Según su relato, posteriormente dos jóvenes lograron bajarse del vehículo mientras esperaba en un semáforo, momento en que aseguró haber comprendido la gravedad de lo ocurrido. “Que los jóvenes se bajaran como que me hizo cambiar el switch y entrar en razón, me preocupé mucho por los jóvenes que se habían bajado y a esas alturas ya era consciente de que mi actuar era desproporcionado”.

El empresario también negó que existiera un antecedente de bullying entre sus hijos y los adolescentes involucrados. “No tengo ningún antecedente de bullying que pudieran ejercer mis hijos respecto de estos jóvenes ni viceversa”, afirmó. Asimismo, sostuvo que no conocía previamente a los jóvenes y que su intención inicial era trasladarlos a una comisaría para denunciar las molestias que, según indicó, habían provocado en el sector.

Uno de los principales puntos de su declaración apunta precisamente a descartar la existencia de un propósito de secuestro. Arrieta aseguró que pretendía que los adolescentes comprendieran que sus acciones estaban afectando a los vecinos y que luego buscaba llevarlos a Carabineros o incluso a sus domicilios. “En ningún momento, ni por un segundo, tuve la intención de llevarme a esos niños, retenerlos u ocultarlos”, sostuvo. También afirmó que todo el episodio se extendió por pocas cuadras y que las cámaras permitirían establecer que permaneció fuera de su casa por menos de 16 minutos.

El imputado expresó su arrepentimiento y ofreció disculpas a los adolescentes y sus familias. “Entiendo que cometí una barbaridad”, declaró, calificando lo ocurrido como un impulso “absolutamente irracional y equivocado”.

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