Un devastador incendio destruyó la totalidad de la Capilla de Nuestra Señora Candelaria de Agoní, un antiguo templo religioso ubicado en la comuna de Queilén, en el archipiélago de Chiloé.
El recinto, si bien no formaba parte de los 16 templos declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, contaba características típicas de las iglesias de la isla, construidas tradicionalmente de madera nativa y con ensambles y detalles ornamentales del mismo material, a causa de la escasez de metales en décadas pasadas.
La capilla, construida en 1818, era considerada además como la más antigua de la comuna de Queilén, al sudeste de la Isla Grande de Chiloé.
El alcalde de Queilén, Marcos Vargas (DC), lamentó la pérdida: “En 20 minutos se consumió la capilla, quedando absolutamente nada. Había mucha gente visitando a sus deudos, a sus seres queridos, pero nada pudieron hacer, a pesar de la pronta llegada de Bomberos. Es una pérdida tremendamente grande”.
Vargas también anunció que coordinará los esfuerzos para la eventual reconstrucción del templo. “Vamos a colocarnos a disposición como municipalidad para todo lo que tengan que hacer, para todas las actividades que se vengan adelante, a tocar todas las puertas, públicas y privadas que sean necesarias para tratar de recuperar este patrimonio histórico“, comprometió.