“Podemos decir con orgullo que durante nuestro periodo de Gobierno la pobreza ha disminuido en Chile”.
Con esa palabras el presidente Gabriel Boric celebró los datos de la Encuesta Casen que arrojaron una disminución de los índices de pobreza en todos los segmentos de la población y en todas las dimensiones.
Sin embargo, el mandatario no abordó otros aspectos de la medición que han preocupado a expertos en la materia: la dependencia de subsidios y caída de ingresos en el sector más vulnerable, además del estancamiento de la desigualdad; bandera que enarboló el Frente Amplio —partido del presidente— al arribar a La Moneda.
Dependencia de subsidios y sector más vulnerable con baja en ingreso autónomo
Consultado por EL DÍNAMO, David Bravo, sostiene que si bien los datos son positivos en el sentido de que baja la pobreza en la nueva y antigua medición, con los primeros datos se puede observar que “en 2024 suben fuertemente los subsidios monetarios para el 50% de menor ingreso en la población en comparación con 2022”
En ese sentido, el director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales subraya que “si se mira el 10% de menores ingresos, el monto promedio por subsidio subió 21%. En ese grupo, los subsidios representaron el 70% del ingreso total monetario de dichos hogares, una proporción aún mayor a la que representaron en 2022. Algo similar ocurre en los tres deciles inferiores”.
Quien alertó de la situación fue Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo e integrante de la Comisión Asesora Presidencial que entregó el informe técnico para actualizar los métodos de medición de Caen.
En conversación con T13, Romero alertó que “lo que está sosteniendo la reducción de la pobreza en los últimos seis años están siendo básicamente las transferencias del Estado principalmente a través de la PGU. (…) Lo que está disminuyendo son los ingresos autónomos, esa es la mala noticia”.
Según los datos de Casen, el ingreso promedio por trabajo en el primer decil (sector más vulnerable) disminuyó de $63.283 a $52.557. En el mismo tramo, el ingreso autónomo disminuyó de $103.485 a $93.302, en comparación con 2022.
Para Fernando López, Investigador Instituto Res Publica, una de las principales alertas que dejó la Casen es que “las familias más vulnerables están dependiendo cada vez más de las ayudas del Estado y no del fruto del trabajo”, lo que representa “un verdadero fracaso para el Gobierno que no logra una mejora sostenida en las oportunidades, el empleo y las condiciones laborales de las personas de menores recursos, que les permitan generar ingresos propios y salir adelante por sus propios medios”.
A modo de explicación, Raimundo Frei, académico de la Escuela de Sociología de la UDP, señala que “la ficha técnica que entregó el Ministerio indica que hay dos factores que están en juego: la población más envejecida tiene menos capacidad de entrar al mercado laboral; y hay más jóvenes estudiando que trabajando. Entonces, se considera una población inactiva que no está en el mercado laboral”.
Desigualdad: la deuda que dejará la administración de Boric
Una de las banderas que enarboló el Frente Amplio y el presidente Gabriel Boric antes de llegar al poder fue la necesidad de reducir la desigualdad. La Casen, sin embargo, refleja que el objetivo no fue alcanzado: el índice Gini se redujo apenas el 0,003% y el llamado “10 por 10” se duplicó desde la medición de 2017.
En concreto, según indica Casen, el índice Gini marcó un descenso del 0,491 que marcó la medición de 2022 a 0,488. En el monetario (que considera subsidios) la realidad no es muy diferente: la medición pasó de un 0,470 al 0,464.
Y la desigualdad en ingresos del trabajo entre el 10% más rico y el 10% más pobre, entre 2017 y 2024, también creció. Según advierte Frei, “la relación 10×10 estaba en 31,6, pasó a 37,8 veces más de diferencia entre el primer decil y el décimo”.
Respecto a este aspecto de la Casen, Fernando López apunta a que la variación del Gini es “prácticamente imperceptible” y que “el Gobierno, que planteó como uno de sus principales objetivos reducir de manera significativa la desigualdad, no cumplió con dicha promesa”.
“Además, si se observa el comportamiento de la desigualdad durante la última década, se aprecia que las principales reformas impulsadas durante los gobiernos de Michelle Bachelet, que también apuntaban a ese objetivo, tampoco lograron efectos relevantes”, sentencia.