El Partido Republicano enfrentará a partir del 11 de marzo un desafío inédito: gobernar con la bancada más numerosa del Congreso Nacional y ser, por primera vez, la bancada del presidente de la República. Con 31 diputados electos, los republicanos superan ampliamente a las demás fuerzas políticas y se convierten en el eje articulador de las mayorías legislativas necesarias para impulsar la agenda del gobierno de José Antonio Kast. Sobre este desafío, habla en entrevista con EL DÍNAMO el diputado republicano Álvaro Carter.
—¿Qué tanto cambiará la manera de relacionarse y posicionarse en el Congreso ante la responsabilidad de ser la bancada del presidente?
—La responsabilidad primaria es ser una bancada ordenada y eficiente que trate de facilitar los proyectos que ingrese el Ejecutivo y tengan rápida tramitación. Y eso se logra por medio de tener un diálogo constante con el Ejecutivo, tener un diálogo constante con los otros partidos que están integrando el gobierno, y siempre tener conversaciones con aquellos que no son de nuestro sector político pero que sí creen que las ideas que estamos representando pueden ser buenas para Chile.
El Partido Republicano no va a imitar las fórmulas que tenía el Frente Amplio o el Partido Comunista, del grito, de la amenaza, de la funa, de que “si no votas, esto va a pasar”. Tiene que haber diálogo y tiene que haber un debate de muy buenas ideas.
—En el actual periodo, cuando se dieron los grandes acuerdos en el Congreso —como el de pensiones—, el Partido Republicano generalmente no estuvo disponible para suscribirlos . ¿Eso va a cambiar ahora que van a ser gobierno?
—En el caso de las pensiones, nosotros nunca estuvimos en contra y nunca estaremos en contra de que suban las pensiones. Pero el mecanismo que estaba utilizando el gobierno y con el cual llegó a acuerdo, era con lo que nosotros no estábamos de acuerdo.
Por lo tanto, nosotros nunca nos vamos a restar de una buena idea, de un buen proyecto que esté bien financiado. Nosotros mantenemos nuestra posición respecto a ese punto porque fue negativa, pero en el futuro nosotros queremos hacer buenos proyectos y eso va a permitir que sean aprobados por un gran espectro.
—¿Ve la posibilidad de que en este periodo se lleven a cabo acuerdos con la izquierda, o más bien intentarán llevar adelante la agenda legislativa marginando a sectores como el Frente Amplio y el Partido Comunista?
—Nosotros queremos que sean grandes acuerdos. Respecto a si el Frente Amplio y el Partido Comunista van a ser parte de esos acuerdos, creo que esa es una pregunta para ellos. Porque ellos nos censuran, son ellos los que finalmente nos cancelan cuando pensamos distinto.
Nosotros tenemos el deseo de que estos sean proyectos apoyados por muchos parlamentarios. Así tendrán la fuerza necesaria y menos cuestionamientos. Chile ha sido ocupado durante años justamente por grupos que han pensado que su forma de ver el mundo es la única, y si no se compartía eso, estabas equivocado. Por lo tanto, se te cancelaba, se te funaba.
No estamos en ese camino, nosotros estamos en el camino del diálogo. Y bienvenidos todos aquellos que quieran conversar, ese es el camino para que el país se recupere.
Acuerdo administrativo
—El gobierno de Kast no solamente tendrá oposición por la izquierda, sino también tensiones por el centro con el PDG y por la derecha con el Partido Nacional Libertario. ¿Cómo ve esa fragmentación y cuánto afectará al gobierno de Kast?
—Es normal que diferentes partes de un mismo sector político tengan diferencias. Lo importante es que a partir del 11 de marzo esas diferencias se conversen y se canalicen las críticas que han surgido para poder lograr el objetivo que se quiere. Yo estoy seguro que tanto el PDG como el Partido Nacional Libertario lo que quieren es mejorar Chile. Quieren un Chile más seguro, quieren un país donde la economía sea de nuevo pujante, quieren un país tranquilo. Y buscan esa certidumbre.
Y para poder tener una visión en conjunto, se conversa. Y creo que hoy día se puede lograr eso: conversar.
—En cuanto al acuerdo administrativo que hoy se está conversando, ¿cuál es la aspiración que tiene el Partido Republicano?
—Las conversaciones respecto al acuerdo administrativo todavía no están cerradas. Acá no hay que perder de vista que lo que se está buscando es poder tener una mayoría que permita llevar a cabo la agenda legislativa necesaria, los cambios normativos necesarios para darle herramientas al Ejecutivo para poder combatir el narcotráfico, el crimen organizado y la delincuencia.
—El PDG al parecer pactará con la izquierda dejando el control de la mesa en manos de la oposición.
—Para aquellos que todavía tienen la duda de si están en la derecha o la izquierda, para los que hicieron campaña y dijeron “mire, nosotros somos el cambio” y que hablaron de que no estaban con aquellos que trataban a los carabineros como “pacos”, a ellos decirles: ¿con quién van a llegar a acuerdo?
¿Van a llegar a acuerdo con aquellos que hoy día han sido moderados por un tema político y empiezan a decir que Carabineros es una buena institución? ¿O van a estar con aquellos que siempre hemos defendido a las fuerzas de orden, que siempre hemos defendido que en Chile tiene que reinar e imperar la ley? Esa es la respuesta que van a tener que dar aquellos que hoy día están negociando y dicen ser el clivaje.
—¿Es posible que la derecha llegue a un acuerdo, por ejemplo, con el PPD o la DC?
—Lo que pasa es que cuando uno ve al PPD, a la gente de la DC, se generan dudas que son legítimas. Cuando fue el estallido social muchos coquetearon con la violencia, muchos quisieron criticar a Carabineros para que no los cancelaran.
No hay una decisión tomada, pero es muy difícil poder llegar a acuerdo con aquellos que aplaudían a la primera línea.
—¿El Partido Repubicano aspira a la presidencia de la Cámara al ser la bancada más numerosa?
—Eso se está negociando hoy día. Yo puedo tener una visión tal vez diferente a lo que están viendo en la negociación. Pero lo importante es poder tener un modelo y las condiciones necesarias para poder aprobar los proyectos de ley en el futuro.
Sin perjuicio de lo anterior, ciertamente podría ser importante tener un presidente de la Cámara que sea oficialista, desde el punto de vista de que tiene un rol más relevante.
“No es moderación, es republicanización”
—En la campaña se plantearon varios compromisos y en la ciudadanía se generaron bastantes expectativas, pero una vez ganada la elección se ha podido ver que ciertas metas se han matizado. ¿Usted lo siente así?
—No, para nada. Yo creo que hoy día lo que se está viendo, y lo que ha dicho José Antonio desde un principio, es que el presidente de la República asume a partir del 11 de marzo. Entonces, pretender que hoy día él pueda cumplir de inmediato las promesas o llevarlas a cabo como se dijo en campaña, cuando todavía no asume y hoy tenemos como presidente al señor Gabriel Boric, ha hecho que algunos digan “miren, está matizando”.
Especialmente él ha dicho desde un principio que la idea es sorprender. Y se está trabajando en estos meses, con equipos de tareas, y el gobierno se ha ido armando en buen orden. Una buena administración, a mi juicio, tiene muy claro cuál es la idea, tiene muy claro cuál es el norte. Y claro, siempre van a haber detractores. ¿Está muy mal que alguien diga que no se está cumpliendo lo que se prometió?
—Pero el presidente electo ha cambiado su tono, ¿Cree que hay un proceso de moderación respecto a lo que uno pudo ver en la campaña de José Antonio Kast cuando era candidato?
—Yo creo que más que un proceso de moderación, es un proceso de republicanización. El gobierno entrante está tomando la forma de un gobierno republicano. El presidente José Antonio lo dijo muy bien el día que ganó y salió presidente electo, el 24 de diciembre: no podemos continuar en la tónica que ha estado Chile en los últimos ocho años, de los gritos, de las amenazas, de las funas. Hoy día tenemos que conversar.
—Llamó la atención en la presentación del gabinete que el presidente electo escogiera muchos ministros independientes y tuviera un sello transversal. ¿Cómo se puede interpretar ese mensaje?
—Ahí se ve muy bien la unión de aquel gran movimiento que evitó que Chile cayera en el precipicio con el modelo constitucional que la izquierda quería imponer. Y eso es lo que demuestra este gabinete, donde hay muchos independientes, pero que en algún momento expresaron su rechazo al proyecto constitucional.
Además, José Antonio Kast también lo dijo en algún momento: mi gobierno no va a funcionar con cuoteos, no va a funcionar tal vez como se ha visto siempre, de que un ministerio es para tal sector político.
—¿Y por qué usted cree que el presidente termina optando por ese diseño de independientes, transversal, y no por tantas figuras del Partido Republicano?
—Yo creo que la respuesta se puede intuir y escuchar. Él conformó este gabinete pensando en la emergencia, buscando personas que sean buenas justamente en cada sector y en cada ministerio donde es necesario poder avanzar. Por eso llamó a Iván Poduje, por eso llamó a Mara Sedini o Trinidad Steiner.
—¿No resienten en el Partido Republicano que no se hayan escogido nombres propios?
—Hay que pensar en el país más que en los intereses de un partido. Uno siempre tiene que tener como norte a los chilenos y chilenas, y finalmente que haya más o menos personas de un partido, creo que eso hoy no importa. Lo que importa es que los que estén hoy día en esas posiciones y que tengan el honor de poder servir por medio de un gabinete, lo hagan lo mejor posible.