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Crítica transversal a respaldo del PC a protestas contra Marco Rubio en el cambio de mando

El secretario de Estado de Donald Trump es uno de los invitados a la ceremonia del 11 de marzo.

Desde el Partido Socialista hasta el Partido Republicano criticaron a diputados del Partido Comunista (PC) que respaldaron el llamado a protestar en contra de Marco Rubio durante el cambio de mando del próximo 11 de marzo.

El pasado miércoles, el diario El Siglo difundió una declaración del Movimiento de Solidaridad con Cuba en Chile, en el que hicieron un llamado a “repudiar categórica y enérgicamente” la presencia del integrante del gobierno de Donald Trump.

En esa línea, consignaron que “es totalmente inadmisible que uno de los principales criminales de guerra de los últimos tiempos pise suelo nacional con la pretensión de intensificar la Doctrina Monroe en su búsqueda insaciable de recursos naturales, y su intención de ocultar la severa crisis integral y de descomposición por la cual atraviesa el imperialismo”.

A Rubio -quien calificaron de “energúmeno” y “piltrafa yanqui”- lo acusaron de llegar “con sus manos manchadas de sangre y teniendo a cuesta la muerte de miles y miles de humildes del mundo. A la historia y presente de lucha digna del pueblo de Chile no se le puede hacer indiferente la presencia de este tipo en nuestro país. Hay que salir en el acto a la calle rechazar su visita”.

Consultada al respecto, la diputada Carmen Hertz señaló a El Mercurio que “me parece absolutamente legítimo manifestarse contra el representante de un gobierno que perpetra cacerías de personas a través del ICE (…), que ha apoyado el genocidio en Gaza y que sofoca al pueblo cubano”.

En tanto, Boris Barrera indicó que Donald Trump es “un matón de barrio” que “amenaza a cuanto país que se le cruza por delante, y tiene un soldadito -o mensajero- que envía, llamado Marco Rubio“.

“Si el próximo presidente (Kast) tiene derecho de invitar a todos los países con los cuales se tiene relaciones diplomáticas (…), ese mismo derecho también lo tiene la ciudadanía de manifestarse pacífica, libre y democráticamente contra una persona que creo que es la cara más vil de la política de Trump para Latinoamérica“, agregó el diputado comunista.

Las críticas al PC

El llamado a protestar contra Marco Rubio en el cambio de mando desató críticas de todo el espectro político. Desde el PPD, por ejemplo, el jefe de la bancada, Raúl Soto, señaló que nuestro país tiene “relaciones diplomáticas y también comerciales con EE.UU, que históricamente han sido muy importantes”, por lo que no considera “que sea bueno un llamado de ese tipo de parte de un partido oficialista. Hay que ser respetuosos y cuidar nuestras relaciones internacionales”.

El diputado Rubén Oyarzo (PR) rechazó “el llamado del PC a convocar protestas en el marco de un cambio de mando”, ya que “los actos institucionales representan la continuidad democrática del país y requieren responsabilidad política y sentido de Estado“. Por otro lado, planteó que “las diferencias ideológicas deben expresarse con respeto y sin tensionar la convivencia democrática”.

Desde el PS, José Miguel Insulza si bien respetó el derecho a manifestarse, dejó en claro que en su caso, particularmente contra Rubio, no lo haría. Su par Juan Luis Castro aseveró que “por nuestra parte, no estamos sintonizados con algún tipo de protesta para el día del cambio de mando“.

El jefe de bancada del Partido Republicano, el diputado Juan Irarrázaval, expresó que estos dichos “demuestran exactamente cuál es la prioridad (comunista): la agitación permanente y la ideología por sobre el respeto institucional (…) Chile no puede normalizar que se intente boicotear una ceremonia democrática por diferencias políticas internacionales”.

“El cambio de mando es un acto republicano, no una trinchera ideológica. Promover eventuales desórdenes le falta el respeto al país y a nuestra democracia“, añadió.

El diputado Frank Sauerbaum (RN) acusó en El Mercurio que “esto demuestra nuevamente que el Partido Comunista no respeta la democracia, no respeta los procesos ni las decisiones que toman los chilenos, y solamente hablan de democracia cuando son ellos quienes ganan las elecciones”.

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