Este miércoles 11 de marzo Chile vivirá su ritual republicano más importante: el traspaso del mando presidencial, esta vez de manos de Gabriel Boric a José Antonio Kast.
La ceremonia, que marca el viraje de un polo político opuesto a otro, llega precedida por una antesala inédita desde el retorno a la democracia, marcada por el quiebre entre los mandatarios saliente y entrante, además de una serie de acusaciones cruzadas.
Pero la jornada tendrá otros hitos relevantes que también incidirán en el rumbo que tomará el gobierno de signo republicano.
Las elecciones en el Congreso, primer acto del día
Antes de que la ceremonia comience, el Congreso tiene su propia agenda. A las 9:00 horas, tanto la Cámara de Diputados como el Senado elegirán a sus nuevas mesas directivas para el período legislativo 2026-2030, y el desenlace de ambas votaciones augura un Congreso de difícil gobernabilidad para el nuevo Gobierno.
En la Cámara Baja, la futura oposición anunció un acuerdo para llevar a Pamela Jiles a la presidencia del organismo, acompañada por dos vicepresidencias del actual oficialismo. Sin embargo, los 79 votos que en teoría reuniría ese bloque no están amarrados: el diputado Jaime Mulet (FRVS) se ha mostrado distante con la candidatura de Jiles, y algunos parlamentarios de la DC han generado dudas sobre si respaldarán el acuerdo.
En Chile Vamos, donde han tenido contacto con legisladores entrantes de la falange, confían en que los 76 votos de la derecha más eventuales abstenciones o inasistencias les alcancen para imponer a Jorge Alessandri (UDI) o Agustín Romero (Republicanos) en la testera.
En el Senado, la carta con más ventaja es Paulina Núñez (RN), respaldada por su partido, la UDI y el comité de Republicanos. Pero el desenlace también es incierto: la derecha esperaba un acuerdo transversal que incluyera al Socialismo Democrático y la DC, oferta que fue rechazada por las fuerzas opositoras. Una reunión de último minuto entre RN y el Socialismo Democrático no arrojó resultados concretos, por lo que la votación se definiría voto a voto.
En paralelo, el actual presidente del Senado, Manuel José Ossandón, sugirió aplazar la elección para la semana siguiente y ser él quien le entregue la banda presidencial a Kast, pero la propuesta no encontró respaldo en ningún sector.
Sea cual sea el desenlace, el panorama complica la agenda del nuevo gobierno. “Si no hay una gobernabilidad suficiente con la que se pueda negociar por parte del gobierno con el Senado y mirando el escenario en la Cámara —posiblemente con Pamela Jiles como presidenta—, la verdad es que va a ser muy complejo para Kast avanzar en su agenda”, advirtió el senador Iván Flores (DC).
Una ceremonia cruzada por el quiebre del cable chino
La imagen de Boric y Kast compartiendo el estrado del Congreso Pleno llegará después de semanas de tensión sostenida. El traspaso de mando marcó un precedente: se trata del primero que se da en un ambiente explícitamente tenso desde el retorno a la democracia, con acusaciones cruzadas de mentiras y “opacidad” en la entrega de información.
La cita del 3 de marzo entre ambos mandatarios, que se anticipaba como parte de una serie de reuniones para abordar materias de traspaso y contingencia, se extendió por apenas 22 minutos y derivó en la cancelación del resto de la agenda prevista. El detonante fue la controversia en torno al proyecto de cable submarino Chile-China Express y las versiones contradictorias de ambos equipos sobre cuándo y cómo fue informado el presidente electo.
Kast anunció el término anticipado del proceso de traspaso argumentando una falta de transparencia ya “irreversible”.
Recién el domingo 8 de marzo, en una reunión de casi dos horas en La Moneda, ambos líderes acordaron dar por superadas las diferencias y garantizar un cambio de mando “impecable”.
De todas maneras, Kast adelantó que su administración llevará a cabo una minuciosa auditoría del gobierno liderado por el frenteamplista.
Firma de decretos: la señal política desde el primer minuto
Una vez investido como presidente, Kast no irá directo a los festejos. Tras la ceremonia en el Congreso, mantendrá un almuerzo en Cerro Castillo con los jefes de Estado presentes y luego viajará a Santiago, donde está previsto que firme alrededor de cinco proyectos y decretos en las áreas de Defensa, Seguridad, Obras Públicas y Hacienda.
Entre los decretos figura la nominación del comisionado presidencial para la Macrozona Norte, el vicealmirante en retiro Alberto Soto Valenzuela. También se evalúan medidas para delegar la reconstrucción en el ministro de Vivienda y la eventual declaración de una alerta sanitaria vinculada a las listas de espera.
La idea de Kast y sus colaboradores es dar una señal de que se está gobernando desde el primer día y que, a diferencia del gobierno saliente, no se está improvisando.
El primer discurso de Kast como presidente
El último momento del día será el primer discurso que Kast pronunciará en La Moneda como presidente ante sus primeros colaboradores y la ciudadanía. Será la primera oportunidad en que el nuevo mandatario hable ya con la banda presidencial puesta, sin el lenguaje de campaña ni el tono de presidente electo. Lo que diga esa tarde —el tono, las prioridades, los gestos hacia la oposición o hacia sus aliados regionales— marcará el termómetro político de las primeras semanas de gobierno.