Quien fuera el jefe de gabinete del expresidente Gabriel Boric al inicio de su gobierno, el abogado y consultor político Matías Meza-Lopehandía, ahondó este lunes en la agresión en la que se vio involucrado el diputado Javier Olivares (PDG) el fin de semana.
Según informó el equipo del diputado, fue durante una actividad en un club deportivo de Olmué que Olivares recibió un golpe de puño de uno de los jugadores, quien supuestamente habría gritado durante la agresión que “la izquierda siempre vive”. Uno de los asesores de Olivares también fue golpeado. La Fiscalía de Valparaíso inició una investigación al respecto.
Otros asistentes al evento acusaron en conversación con Chilevisión que el equipo del parlamentario entregó una versión incompleta de los hechos. “El diputado tuvo un cruce de palabras con un jugador. El diputado, muy burlesco, le respondía algo alusivo de Pinochet“, dijo uno de los testigos.
Los dichos del ex asesor de Boric
En conversación con el programa de streaming Turno, Meza-Lopehandía llamó a “no rehuir de la explicación del problema y advirtió: “Hay un fenómeno que he ido notando en el último tiempo, que en este afán de desmarcarse de la violencia o de la agresividad —son importantes las distinciones, una cosa es la agresividad en redes sociales y otra cosa es pegarle un puñetazo a una persona en la calle, o amenazarla de muerte— hay cierto facilismo, escuchando en la radio o a algunos periodistas, de que se condena todo o todo es condenable“.
“Hay una suerte de funa amenazante permanente a quien trata de entender el origen de la violencia. Cuando tú propones una explicación, se devuelve como si estuvieras justificando o validando. Si renunciamos a tratar de entender, es prácticamente imposible que podamos resolver. Estamos teniendo efectivamente una espiral de agresividad y violencia en la cosa pública que es preocupante, que va de redes sociales y se convierte en amenazas de muerte, en puñetazos en la calle”, puntualizó.
Luego, Meza Lopehandía aludió a las veces en las que Olivares ha hecho apariciones públicas con una capa militar de estilo prusiano similar a la que usaba Augusto Pinochet como una provocación: “Violencia también es esconder la mano. Hay un diputado de la República, un representante del pueblo, que se pasea por nuestro Congreso, nuestro espacio de representación, con la capa del dictador que asesinó a 3.500 personas, que torturó a 30 mil personas y que exilió a 800 mil personas. No se puede esconder la mano, no pueden pretender que no vayamos a apuntar que aquí hay una provocación, una herida abierta en el país y tenemos que hablarlo para entender de dónde viene esto y poder atajarlo”.