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Iván Moreira (UDI), vicepresidente del Senado: “No queremos que la reforma dependa de uno o dos votos, queremos un acuerdo amplio”

En entrevista con EL DÍNAMO, el vicepresidente del Senado descarta que la megarreforma se desdibuje en la Cámara Alta, defiende el rol del ministro Quiroz ante las críticas de sectores del oficialismo y asegura que la izquierda democrática tiene “más disposición” que el PC y el Frente Amplio para llegar a un acuerdo.

AGENCIA UNO

“El Senado no es buzón de nadie”. Con esa frase, el senador UDI Iván Moreira sale al paso de las críticas que apuntan a que el Ejecutivo pretende imponer sus tiempos en la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional —también denominada megarreforma—, que llega al Senado con los votos justos tras su aprobación en la Cámara de Diputados. 

En entrevista con EL DÍNAMO, el vicepresidente de la Cámara Alta defiende el rol de la mesa del Senado como puente entre el gobierno y los distintos sectores, descarta que la iniciativa pueda desvirtuarse en el segundo trámite y pide dejar atrás “la pequeñez política”. Asimismo, asegura confiar en que “la  izquierda democrática” terminará desmarcandose del PC y el Frente Amplio, y asegura que el senador Kusanović —cuyo voto está en duda— terminará apoyando el proyecto “como el patriota que es”.

—¿Ya hay un cronograma acordado con el gobierno para la tramitación de la megarreforma en el Senado?

—Hemos sido informados por el ministro del Interior, Claudio Alvarado, y el ministro Quiroz de que el Gobierno está dispuesto a prorrogar los plazos si fuera necesario. No se requiere una definición definitiva en junio; podría extenderse un par de semanas más. Pero yo creo que están las condiciones para resolverlo en el Senado. Si la Cámara de Diputados fue capaz de aprobar este proyecto, con mayor razón el Senado tiene la obligación de hacerlo. El proyecto tiene tres metas claras: apoyar la reconstrucción de Valparaíso y el Biobío, generar reglas claras para incentivar el crecimiento y el empleo, y contener el gasto público. Los datos de empleo y crecimiento son sumamente preocupantes y se requieren medidas urgentes.

—¿La urgencia no tiene su contraparte en las alertas del CFA?

—En su gran mayoría, lo que manifiestan es la necesidad de hacer algo más de lo que ya existe. Sus recomendaciones y alertas ya son conocidas por el Gobierno. 

—¿Cuál será la tarea de la mesa del Senado que compone usted y la senadora Núñez (RN)?

—La mesa del Senado tiene la disposición de lograr acuerdos y ser un puente entre el Ejecutivo, la oposición y las distintas bancadas. Frente a una crisis de empleo y crecimiento, tenemos la obligación de buscar soluciones. Lo más importante es que el espíritu de diálogo de los sectores denominados izquierda democrática está disponible para conversar, aun teniendo críticas y desacuerdos en varios aspectos. Hay que dejar atrás la pequeñez política. La gente ya está cansada y demanda mejoras en la economía, en el crecimiento y, fundamentalmente, en el empleo.

Moreira junto a la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).

—¿En qué plazo aspira a que el proyecto salga del Senado?

Aspiro a que a fines de julio esté totalmente aprobado. Es importante porque en agosto y septiembre se constituyen las subcomisiones que tramitarán el Presupuesto 2027. Por eso se hace necesario despachar esta reforma lo antes posible. Y también hay disposición para incorporar algunas mejoras en el camino de la tramitación.

—La senadora Gatica (RN) dijo a EL DÍNAMO que el Senado no puede ser “un buzón” donde el ministro Quiroz fije el inicio y término de la tramitación. ¿Cómo ve esa dinámica que se está generando entre parlamentarios del sector y el ministro?

—Aquí no hay ningún buzón. El Senado es un lugar de encuentro, de debate, de tramitación de proyectos de ley. El liderazgo en cuanto a lograr acuerdos lo está ejerciendo la mesa del Senado, integrada por Paulina Núñez como presidenta y quien habla como vicepresidente. No es bueno confundir las cosas ni subestimar al Senado. Tenemos una condición de altura republicana distinta a la Cámara de Diputados: hay más responsabilidad de Estado y compromisos mayores. En el Senado no estamos ni para la pequeñez ni para las declaraciones mediáticas. Hemos visto en el último tiempo parlamentarios de todos los sectores preocupados de sus elecciones del 2029 para reelegirse, en vez de afrontar ahora los problemas del país sin politiquería ni populismo.

—¿El Gobierno entiende ese estatus diferente del Senado?

—Por supuesto. El Gobierno siempre podrá entenderse con el Senado porque las condiciones son distintas. No se trata de desmerecer a la Cámara de Diputados, pero allí hay sectores dedicados a farandulizar la política, lo que hace imposible avanzar. Por eso sostengo que si en la Cámara fueron capaces de llegar a acuerdo, con mayor razón tenemos la responsabilidad de aprobar la reforma en el Senado en un plazo razonable.

—En la Cámara se debatió mucho por cuántas comisiones pasaría la megarreforma. La oposición pide que en el Senado pase por Hacienda, Trabajo, Medio Ambiente y Vivienda. ¿Hay acuerdo en los comités?

—No hay ningún acuerdo. Cualquier decisión se tomará en la próxima reunión de comités. Entendemos que la reforma hay que discutirla en los tiempos necesarios, pero tampoco se puede extender injustificadamente haciéndola pasar por varias comisiones.

—¿Cuántas comisiones le parecen prudentes?

—Tomándonos el tiempo necesario, la Comisión de Hacienda debiera ser la única que tratara este tema. Pero entendemos que la oposición quiere que pase a otras comisiones, como ocurrió en la Cámara. Más allá de que sea conocida por más instancias, hay que reconocer que también existe un propósito de dilación de parte de la oposición.

—Sin el PDG en el Senado, ¿debería el Gobierno jugársela por un acuerdo con el Socialismo Democrático y la DC?

—Soy partidario de no comenzar a dar nombres ni partidos con quienes se puede dialogar, porque eso definitivamente los quema y los arrincona frente al PC y el Frente Amplio, que han criticado cualquier apertura de la izquierda democrática a buscar acuerdos. Veo más disposición en la izquierda democrática que en los sectores del PC y el Frente Amplio. No tengo duda de que el Socialismo Democrático no se va a dejar arrastrar por esa oposición absoluta de la izquierda más dura. Cuando digo que no les exijamos acuerdos a la izquierda democrática, es precisamente porque ellos van a tomar sus decisiones pensando en el país, no por el camino ideológico.

—¿Sería un problema para la legitimidad de la reforma que se aprobara por uno o dos votos?

No queremos que la reforma dependa de uno o dos votos, queremos un acuerdo amplio y que se apruebe por muchos más. Porque no podemos ser rehenes de uno o dos parlamentarios con opiniones distintas sobre la conducción del Gobierno. Ese escenario ajustado no debería darse: no es posible que en una discusión de esta naturaleza, con tanta presión, se genere el precedente de que uno o dos senadores impongan demandas personales para cualquier proyecto futuro. Aquí tiene que haber un voto institucional que apruebe esta reforma, no personalismos.

—En ese contexto, ¿qué pasa con el senador Alejandro Kusanović, que ha condicionado su apoyo?

—Más allá de las molestias que ha expresado, no me cabe la menor duda de que al final del día, como el patriota que es, el senador Kusanović va a votar a favor.

—¿Hay riesgo de que, entre tantas sugerencias y mesas de negociación, el proyecto termine desdibujándose en el Senado?

—Lo veo muy difícil. Es un proyecto que ya fue aprobado en la Cámara de Diputados y no podemos desvirtuarlo en el Senado. Se supone que aquí hay mayor responsabilidad legislativa.

—Por último, el ministro Alvarado asumió también como vocero y se le ve con mayor protagonismo político. ¿Puede dotar a esta reforma de un sello más amplio que el de Chile Vamos?

—Aquí no se trata del sello de Chile Vamos, sino de todos los que apoyamos al gobierno del presidente Kast. Ese es el sello que queremos: no ganan los partidos de la coalición, ganan los chilenos. El presidente ha tenido el compromiso de ir empoderando a sus ministros. Tenemos a un ministro de Hacienda considerado el más influyente del gabinete y a un ministro del Interior empoderado políticamente. Alvarado y Quiroz son una buena dupla ministerial que va a abrir puertas y ventanas para lograr los acuerdos que Chile demanda.

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Daniel Lillo