El llamado del presidente José Antonio Kast a la unidad política en torno a la megarreforma lanzado en el cierre de su primera Cuenta Pública, no alcanzó para mover la aguja en el Senado.
“En las grandes causas de Chile como la seguridad, el empleo, la educación, la salud y la vivienda, pongamos al país por delante”, dijo el mandatario ante el Congreso pleno.
Sin embargo, el llamado no logró alterar la postura de la oposición que mantiene —hasta hoy— su opción de rechazar el proyecto en su totalidad.
Esto en la antesala de que comience la tramitación en el Senado donde la iniciativa de carácter misceláneo entrará con suma urgencia.
Aunque esa celeridad obligaría en teoría a los senadores a despachar en 15 días, desde el Ejecutivo y el oficialismo admiten que la urgencia se aplicará con criterio flexible, apostando a una tramitación de dos meses. Ese plazo sigue siendo acotado para los parámetros habituales de la Cámara Alta, y la oposición ya tiene preparada su primera jugada.
La idea es ampliar el itinerario de tramitación para que la iniciativa sea revisada por más comisiones, entre ellas la de Constitución, que preside Pedro Araya (PPD). La propuesta de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), contempla sólo las comisiones de Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente, itinerario que fue aprobado en la reunión de comités gracias a la mayoría oficialista, pese al rechazo de las bancadas de izquierda y centroizquierda.
La pugna por el itinerario no es sólo una cuestión protocolar. Incluir la Comisión de Constitución es también un guiño al senador Pedro Araya (PPD), cuyo voto es considerado dirimente por la oposición para la idea de legislar. Esto, al considerar que el propio senador ha señalado que su voto “no está asegurado”, siendo el único legislador de la oposición en abrirse a aprobar la megarreforma en la Cámara Alta.
La senadora y presidenta del PS, Paulina Vodanovic, fue la más categórica antes del inicio de la tramitación: en la oposición “todos vamos a votar en contra de esta idea de legislar”, declaró, dando por sentado un consenso que va desde el PC hasta la DC.
El discurso presidencial no modificó esa ecuación.
Requerido por EL DÍNAMO, el senador DC Iván Flores reconoció que el tono de Kast “va en el camino correcto en términos de bajarle un poco los decibeles a la beligerancia”, pero aclaró que ese gesto no resuelve el fondo del problema. “Eso no nos cambia la raíz del problema para quienes estamos convencidos de que el proyecto de la megarreforma tributaria no es la solución, al revés, va a generar un forado fiscal”.
Flores, en esa línea, apuntó a la idea del Ejecutivo de aprobar la reforma por un solo voto: “La democracia y el reglamento indica que cualquier proyecto se puede ganar o perder por un voto. Pero cuando se trata de algo tan relevante como una megarreforma tributaria, en donde el error le puede costar carísimo a las chilenas y los chilenos, la verdad es que el gobierno debería preocuparse de hacer las cosas tal que gane por mayoría amplia y no por un voto”, advirtió el senador.
El senador Daniel Núñez (PC) leyó en el tono más moderado del discurso presidencial una señal de que el gobierno “está pensando que no tiene tan fácil los votos en el Senado”.
La senadora Daniella Cicardini (PS), parte de la Comisión de Hacienda, también apuntó a una supuesta contradicción del Ejecutivo: “¿Cómo puede decir que está abierto al diálogo, si hay un gobierno que impone una reforma tributaria que no se ha movido en lo estructural y en lo sustancial?”, lanzó la senadora.
Por lo pronto, el Gobierno no ha dado señales de mover el cronograma de la megarreforma que está presupuestada a despacharse en julio. “Para nosotros sería muy importante que se pudiera cerrar y pudiéramos tener ya una ley para comenzar agosto”, dijo el mandatario.
Con la oposición atrincherada en el rechazo a la idea de legislar y la incertidumbre sobre votos como el de Araya o el del independiente Alejandro Kusanovic, el gobierno apuesta al independiente Karim Bianchi como factor determinante.