En la primera prueba frente al Estudio Nacional de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), el presidente José Antonio Kast no resultó favorecido en el ítem credibilidad. Además de constatar un respaldo de apenas 34% a su gestión, el mandatario también perdió terreno en la confianza ciudadana, particularmente en la expectativa de que cumpla sus compromisos de campaña.
Según el estudio, que fue desarrollado en terreno y consultando a 1.469 personas en 122 comunas del país, el 28% manifestó tener “nada de confianza” en que Kast cumpla sus compromisos de campaña; un 39% expresó poca confianza, un 21% bastante y un 10% mucha. En síntesis, el 67% no cree que el mandatario pueda concretar sus principales propuestas de campaña.
El sondeo, que cerró su trabajo de campo el 27 de mayo, coincide con el reconocimiento de La Moneda de que no se llegará a cumplir la meta de déficit cero al final del mandato y la dificultad de llevar a cabo las expulsiones comprometidas por Kast en el periodo de campaña.
Con el correr de las semanas, personeros del Ejecutivo como el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, o el director nacional del Servicio Nacional de Migraciones, Frank Sauerbaum, han sincerado la dificultad de cumplir la promesa de campaña de expulsar a los 330 mil migrantes no documentados que se encuentran en territorio nacional.
“Nadie está obligado a lo imposible”, dijo Sauerbaum tras las críticas de las fuerzas opositoras por el lento despegue de la política de expulsiones de Kast.
A la deuda migratoria se suma el compromiso de terminar el mandato con déficit cero en las cuentas públicas, propuesta medular en la campaña presidencial y que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ya deshechó al reconocer que la nueva meta fijada es finalizar el mandato con un 1,5% de déficit en el balance estructural.
La oportunidad de Kast para revertir escenario de promesas incumplidas
Para Juan Pablo Lavín, de Panel Ciudadano-UDD, hay que distinguir las dos promesas, porque no juegan en la misma cancha.
“El balance fiscal es demasiado técnico para pesar en la opinión pública. El déficit estructural como porcentaje del PIB no es algo que el votante procese ni castigue; esa pelea es del mercado y de la oposición, no de la calle”, dice, aunque advierte que “lo que lo vuelve peligroso es si queda pegado a la rebaja de impuestos a las grandes empresas, porque ahí se enciende la pregunta de a quién beneficia este Gobierno”.
En ese sentido, apunta a que “la de los migrantes es otra cosa. Es literal, es visible, y la lee al pie de la letra justo el votante que eligió a Kast”.
Juan Diego Cruzat, investigador Instituto Res Publica, añade que “muchas de las medidas que se están tomando ahora en propias palabras del Gobierno producirán efectos en los próximos gobiernos”, por lo que “la falta de confianza se refiere al plazo en que serán cumplidas, lo que no obsta a que sea posible cumplirlas en el mediano y largo plazo”.
“Lo que en realidad muestra la encuesta es el interés por que se cumplan las promesas, lo que valida su proyecto político y es un llamado a tanto al Gobierno como el resto de los actores políticos se cuadren con estos objetivos”, concluye.
Lavín, en todo caso, desdramatiza la desconfianza con los principales compromisos de Kast señalando que “mientras el Gobierno muestre que está trabajando 24/7 y transparente cada avance, el costo de no haber cumplido todavía se va diluyendo, y puede desaparecer si ese mensaje permea”.
“Es fundamental mostrar la máquina andando: los vuelos saliendo, las zanjas avanzando en el norte. Eso vale más que el número exacto de la promesa”, añade.