La causa por fraude al fisco contra el senador Miguel Ángel Calisto (IND), por la cual la Fiscalía pide 12 años de cárcel, sumó un nuevo capítulo, luego que se conociera la declaración judicial de su principal colaborador, Roland Cárcamo, quien explicó el esquema que habría desarrollado por el parlamentario para hacerse de recursos públicos.
En el testimonio dado a conocer por La Tercera, Cárcamo precisó que apoyó a Calisto en su campaña a diputado y en 2018 acordaron la contratación de su esposa, Carla Graf, como asesora, cargo que nunca desempeñó.
“Él no tenía mano derecha por así decirlo, así que una forma de mantenerse vinculado en lo que respecta a su gestión como diputado, como una especie de jefe de gabinete, era contratar a mi señora Carla Graf, pero Carla Graf solo fue un palo blanco. Por ende, los informes de actividades que se acompañaban a las boletas de honorarios de Carla, nunca fueron firmados ni escritos por Carla. Ella no hacía nada, no cumplía ninguna labor efectiva para Miguel Ángel Calisto. Las firmas y escrituras e incluso las boletas, a veces los llenaba yo, otras Miguel Ángel Calisto, otras veces Marisol Fernández que era la secretaria de Calisto en el Congreso”, indicó la otrora mano derecha del senador.
El asesor recalcó que “esas asesorías descritas en las obligaciones contractuales no las cumplió Carla Graf ni yo, ni tampoco alguna otra persona. Todo esto tiene que ver con que Miguel Ángel Calisto siempre ha tenido problemas con la plata, él siempre buscaba toda forma de obtener recursos de parte del Estado y además tener alguna forma de control con las personas que trabajan con él”.
En esta línea, precisó que los dineros que le pagaba el Congreso Nacional a su esposa por sus supuestas asesorías, además del dinero que le aportaba Cárcamo, iban a parar a los bolsillos de Miguel Ángel Calisto para sus gastos parlamentarios y personales.
“Lo recaudado hacía un fondo que se destina a gastos políticos. Por ejemplo, para hacer ayuda social para obtener votos, pago de los gastos de oficina, pagos de gastos en terreno, cualquier tipo de gastos que tenía el parlamentario, desde un café, invitar a cenar, pagar alojamientos, compra de insumos deportivos, todo con un fin político, es como un clientelismo político. Porque todas las personas que recibían ayuda, votarían a futuro por el parlamentario. En palabras simples, la tarea que yo cumplía para Calisto era una labor de recaudador de fondos. Carla Graf era solo una forma de obtener recursos y lo que se juntaba formaba parte de lo que podríamos llamar una caja pagadora”, detalló.
A esta caja pagadora se destinaron recursos de supuestos proyectos sociales, entre las que destaca la transferencia de USD 20 mil de Taiwán, las que tenían como destino comprar calefactores para adultos mayores, de los cuales solo una parte tuvo destino beneficiar a la población y del resto no se supo más.
Para ello, se valió de la Fundación Proyecto Futuro, que “se creó en el año 2018 y funcionó al principio en la oficina parlamentaria de Miguel Ángel Calisto y después operó en la casa de Georgina Calisto, madre de Miguel Ángel Calisto. La Fundación Proyecto Futuro tenía por fin obtener más recursos para Miguel Ángel Calisto“.
Esta fundación también habría hecho que la diputada Johanna Pérez (Demócratas) recibiera recursos de estas triangulaciones.
“También hay un depósito en dólares de una Fundación de Miami, de nombre Oscar Amuz Fundación, que llegó en el año 2023 aproximadamente a la cuenta de la Fundación Proyecto Futuro. Ese dinero era como de $10.000 dólares, que era para ayuda social post pandemia. Pero todo fue para Calisto y también recibió una cantidad la diputada Johana Pérez”, puntualizó la mano derecha de Miguel Ángel Calisto.