“El Gobierno debería liderar una cruzada para incorporar al Partido Libertario y por qué no también al Partido de la Gente”. La frase de María José Hoffmann, vicepresidenta de la UDI, resume el diagnóstico que la dirigente gremialista hace del oficialismo a cuatro meses de instalado el gobierno del presidente José Antonio Kast: un sector donde “no están las confianzas” para una coalición formal, donde los libertarios ven “más ganancia” fuera de La Moneda y donde las críticas de figuras como Evelyn Matthei —presente el lunes en la Mesa Más Trabajo para Chile que convocó la UDI— abren flancos que, a su juicio, exigen “reglas del juego” claras.
En entrevista con EL DÍNAMO, Hoffmann aborda la agenda laboral que impulsa su partido, la “muerte” de Chile Vamos y la renovación de la directiva gremialista que perfila a la dupla Alessandri-Longueira.
—El lunes se realizó la Mesa Más Trabajo para Chile, que convocó a expertos, ministros y parlamentarios de la UDI. ¿Qué conclusiones sacaron en esa instancia sobre la realidad laboral que atraviesa el país?
—Lo primero es valorar el liderazgo que ha tenido la UDI en formar esta mesa de trabajo para colaborar con el Gobierno, no solamente desde la lealtad que hemos demostrado estos meses, sino también desde la colaboración. Nuestra intención con esta instancia es tener una mirada más abierta y poder convocar a quienes fueron protagonistas de la creación del millón de empleos y de los mejores minutos de Chile en términos de propuestas laborales. Hay distintas líneas donde la UDI quiere trabajar y hacer propuestas complementarias al Gobierno. Pero además hay una orientación política, porque este va a ser el tema durante los meses que vienen, y los partidos oficialistas tenemos la obligación de buscar soluciones concretas.
—¿En qué medidas concretas se traducen esas conclusiones?
—Las soluciones las estamos construyendo, pero van a ir, por un lado, en todo lo que tiene que ver con la flexibilidad laboral, especialmente para mujeres y jóvenes. Por otra parte, en cómo se empuja la infraestructura pública para poder generar mayor trabajo, y en cómo seguimos flexibilizando la permisología para que la inversión no se sienta ahogada. Son distintos ámbitos donde queremos ir fortaleciendo, desde leyes laborales hasta acciones más concretas de reactivación económica.
—¿Tienen alguna reunión agendada con los ministros del Trabajo, de Economía o de Hacienda para presentar estas medidas?
—Por ahora estamos trabajando en distintas propuestas: queremos escuchar a trabajadores y a emprendedores en terreno. Pero sin duda el espíritu de la UDI popular hace que esto sea una urgencia en nuestro país, y nosotros tenemos que estar a la altura de lo que hoy día se exige.
—Tras la megarreforma, ¿una reforma laboral debería ser la prioridad del Gobierno?
—Un plan Pro empleo de todas maneras. Las cifras son bien alarmantes y no sirve echarle la culpa al Gobierno anterior, aunque la tengan. Necesitamos medidas innovadoras y más audaces, no descarto subsidios directos a las personas y la UDI más que exigirlas quiere proponerlas. Sería un error no dimensionar el malestar ciudadano que ya sabemos como termina. Debemos como sector leer esos cambios de agenda
“El Gobierno debería liderar una cruzada para incorporar al Partido Libertario”
—En la mesa de trabajo estuvo presente la excandidata presidencial Evelyn Matthei. ¿Cómo ve el partido este “regreso” a la actividad partidaria?
—Ella siempre ha estado disponible donde la convocan para colaborar. Tiene una trayectoria y una experiencia en esta materia muy notables, que obviamente quisimos recoger en esta conversación. Esa ha sido la disposición que ha tenido siempre; lo que pasa es que no había sido convocada a otras instancias. Más que un “regreso”, tiene que ver con su compromiso por querer aportar a nuestro país. Y su partido, obviamente, la va a sumar siempre.
—Matthei ha sido bastante crítica del Gobierno. ¿Cómo ven esa tensión entre una de las figuras más relevantes del gremialismo y el Ejecutivo?
—Creo que no es bueno que nos dividamos entre los que critican y los que colaboran. La UDI ha sido el partido que más ha colaborado, pero también tiene que haber espacio para la discrepancia. Estas “capoteras” que hemos visto, no solamente en el caso de Matthei, sino en parlamentarios que tienen opiniones distintas, hacen muy difícil la convivencia al interior del oficialismo. Por eso valoro que el presidente Kast esté liderando esta idea de avanzar hacia una plataforma, que no sabemos cómo se va a llamar, pero que sí le permita tener este tipo de apoyo.
—¿Por qué cree que es relevante que el presidente apure esa gestión de coordinación en el oficialismo?
—Porque es urgente tener reglas del juego claras en el oficialismo, donde uno pueda transparentar estas diferencias sin ser tachado de traidor o de crítico. En mi caso, he sido leal colaboradora, pero esto no ayuda en nada a la cultura de coalición que tenemos que conformar entre todos los partidos; debiera estar incluida toda la derecha. Y el Gobierno debería liderar una cruzada para incorporar al Partido Libertario y por qué no también al Partido de la Gente.
—Se ha hablado bastante del rol de cada partido en el oficialismo. La misma UDI ha dicho ser el partido más leal, el partido ancla del Ejecutivo. ¿Lo siente así?
—La UDI es un partido que entiende la responsabilidad de gobernar. Sabemos que es difícil y por eso no solamente queremos ser el partido leal: también queremos ser el partido propositivo. Somos el único partido que le ha entregado una serie de propuestas al presidente Kast, además de entender que las lógicas del conflicto se resuelven al interior. Es parte del sello que siempre ha tenido la UDI, el de la disciplina interna, que esperamos contagiar al resto de los partidos del oficialismo. Y sobre todo, esperamos avanzar no necesariamente a una coalición, pero sí tener una cultura de respetar las diferencias.
—¿La UDI ha ayudado a que el clima de fricciones no prospere? Porque el partido también se ha visto involucrado en esa dinámica.
—En eso la UDI ha sabido poner paños fríos y no ha estado involucrada en estas diferencias, pero sí necesitamos avanzar hacia esta cultura de coalición y una mayor complicidad. Y la prueba de fuego para saber si vamos a ser capaces o no de ir unidos en las próximas elecciones no debiera ser la próxima conformación de las listas municipales o parlamentarias, que están a la vuelta de la esquina: esas confianzas se construyen desde hoy, tal como el mismo presidente Kast planteó en nuestros consejos internos.
—¿Cómo ve al resto del oficialismo? RN ha marcado matices y a los republicanos se les ve reforzando su identidad de ser la “derecha valiente”.
—Me preocupa que algunos partidos aún sigan anclados en la lógica de la hegemonía de nuestro sector. Eso debiera ser superado rápidamente, pero lamentablemente no ha sido así. Gobernar es muy complejo y necesitamos ir construyendo esas confianzas que aún no son tan evidentes. Aquí hay que hacer una reflexión sobre por qué hoy día los libertarios están viendo más ganancia de estar fuera que dentro del Gobierno, y por qué hay una parte de su discurso que todavía seduce a una parte del Partido Republicano. No es bueno que un partido de derecha, en un Gobierno de derecha, esté fuera. Esa no es una buena noticia para quienes creemos que tenemos que avanzar hacia un proyecto político común, con las diversidades que implica cada sector.
—¿Cree que una coalición de Gobierno ayudaría a superar esas fricciones que se han visto en el sector?
—De todas maneras. Hoy día no están las confianzas para eso, pero sin duda tenemos que avanzar hacia allá, y en eso el liderazgo del presidente es clave. Si realmente el objetivo es reelegirse como sector, es clave lograr una unidad de propósito entre las distintas derechas. No sé si se va a llamar coalición o frente común; el nombre da lo mismo. Pero es muy importante que el gobierno haga un esfuerzo por involucrar a todos los partidos.
—La diputada Constanza Hube aseguró que Chile Vamos ya no existe. ¿Comparte esa reflexión?
—Chile Vamos cumplió un ciclo. Incluso hubo incomodidad al interior de la UDI cuando estaba muy vigente, y creo que hoy debiéramos avanzar. Nos sentimos muy orgullosos de haber sido la coalición del presidente Piñera, pero hay que entender que los tiempos cambiaron: hoy hay más partidos de derecha y, además, Chile Vamos no obtuvo buenos resultados en la última elección. Efectivamente, la coalición hoy en día no existe: en la práctica no se reúne ni toma decisiones en conjunto.
“Me gusta la competencia. Habría preferido que hubiese habido elecciones”
—La UDI está en su propio proceso: a fines de año se renueva la directiva y la dupla Alessandri-Longueira se perfila para tomar las riendas del partido. ¿Qué le pareció ese acuerdo?
—Me gusta la competencia. Habría preferido que hubiese habido elecciones. Me encanta el liderazgo que ejerce Jorge Alessandri, y tengo que ser consecuente con esto: quienes hemos estado siempre por la renovación de la política y sabemos dar un paso al lado tenemos que entender que la UDI tiene una generación de recambio extraordinaria, y los espacios tienen que seguir abriéndose.
—Sobre la figura de Longueira se ha levantado controversia. ¿Cree que lo que necesita el partido, en este momento político y del gobierno, es una figura que también ha tenido reparos con el Ejecutivo y con la directiva saliente?
—Que Pablo Longueira haya bajado su candidatura en pos de Alessandri es un reconocimiento a lo que la UDI necesita. Sin duda siempre van a ser bienvenidas todas las figuras que quieran volver, pero tenemos tantos liderazgos nuevos que necesitan un espacio para hacer buena política, que no veo la necesidad de volver a la primera línea. Pero nada está definido: todavía queda mucho por conversar.
—Ha trascendido que podría levantarse otra lista para la elección interna. ¿Cómo ve esa opción?
—Sé que hay incomodidad por cómo se tomaron ciertas decisiones; desconozco si hay algo más concreto. Efectivamente, hace seis años que en la UDI no hay elecciones, y sabemos que estas movilizan a los partidos: te obligan a recorrer, a escuchar. Tienen efectos positivos. Pero hasta ahora creo que solo habrá una lista. Pero repito, queda mucho camino por recorrer.