“No lo califico como una traición, pero sí creo que esa votación careció de legitimidad”, sentencia la alcaldesa de Quinta Normal y vicepresidenta de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), Karina Delfino (PS), en conversación con EL DÍNAMO.
La jefa comunal se refiere al respaldo que el directorio de la ACHM —por 7 votos contra 6— dio a la fórmula del Gobierno para compensar a los municipios por la exención del pago de contribuciones a los mayores de 65 años, una decisión que profundizó el quiebre entre alcaldes oficialistas y de oposición y que la llevó, junto a otros jefes comunales, a plantearse la salida de la asociación.
En la conversación, Delfino también cuestiona la gestión del presidente de la ACHM, Gustavo Alessandri, y responde a las acusaciones de la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, quien la acusó de mentir sobre la negociación con el Ejecutivo.
—¿Cómo ve la postura que ha adoptado el ministro Quirzo esta semana?
—Yo la verdad lamento la visión que tiene el ministro Quiroz, porque ha dicho si esto no les gusta, entonces se quedan sin ningún peso. Y esa no es la mirada que uno espera de un ministro de Hacienda, porque los municipios cada vez asumimos nuevas responsabilidades —los temas de seguridad, la administración de salud, la recuperación de espacios públicos, la iluminación de las calles— y para esas responsabilidades necesitamos recursos.
—Pero el ministro llegó con una propuesta…
—El punto nuestro hoy día es que la compensación que está proponiendo el Gobierno la consideramos injusta, que exacerba las desigualdades. Y lo que estamos diciendo no es que estemos pidiendo más recursos, sino que estos 200 millones de dólares que hoy están en discusión se distribuyan de mejor manera.
—¿Y cómo sería esa distribución?
—Lo que sucede es que hay 70 millones de dólares que el Gobierno dice que los va a compensar a los municipios. Pero cuando se compensa, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea —las tres comunas más ricas de Santiago— quedan con 30.000 millones, financiados vía impuestos generales, que se componen principalmente del IVA. Las comunas más populares, más vulnerables, como Cerro Navia, Lo Espejo o Lo Prado, reciben entre 4 y 5 millones de pesos. En el caso de Quinta Normal, vamos a recibir 59 millones de pesos. Entonces lo que nosotros decimos es que esta propuesta, tal como está planteada, es injusta, y que estos 70 millones de dólares debieran distribuirse de manera mucho más equitativa.
—Pero en esa distribución más equitativa, los municipios identificados como “ricos” perderían parte de lo que ya están percibiendo. ¿Eso no sería también injusto para esas comunas?
—Hoy el presupuesto de Las Condes es cercano a 500.000 millones de pesos. Los 13.000 millones que hoy están en discusión representan menos del 2% de su presupuesto. Y solamente estos 70 millones de dólares irían a compensar a seis comunas a nivel nacional; la mitad de ese monto se dirige a esas seis comunas. Entonces lo que decimos es que esos 70 millones de dólares se ingresen al Fondo Común Municipal, porque la gran mayoría de las comunas de Chile —casi 300— dependen en gran medida de ese fondo. Evidentemente que las comunas más ricas tendrían una baja en su presupuesto, pero es ínfima respecto al presupuesto total que ellas manejan.
—Más allá del ministro Quiroz, ¿no han encontrado receptividad en los ministros Alvarado y Quiroz?
—La verdad que ha sido difícil la relación que hemos tenido con el Gobierno porque nuestra propuesta transversal de alcaldes y alcaldesas de derecha y de izquierda, inicialmente, era focalizar y compensar. Y no fue escuchada.
—¿Usted cree que hay un componente ideológico del Gobierno en esta materia?
—Yo creo que hay un componente de sobreideologización del Gobierno en esta materia. Por ejemplo, el próximo año el ministro Quiroz cumple 65 años: no va a pagar contribuciones, pese a que tiene patrimonio y remuneración para poder hacerlo. Por eso nuestra propuesta —que además era transversal— planteaba poner un límite por remuneración y por avalúo fiscal de las viviendas, y compensar lo que se dejara de recaudar producto de esa exención. La propuesta tenía focalización y compensación.
—¿Por qué se negó el Gobierno a esa propuesta, si era transversal?
—Lo que yo creo es que el Gobierno decidió avanzar con su propuesta, que está sobreideologizada. Se justificaron en que estaba en su programa de gobierno, pero esta era una propuesta que cuidaba los recursos públicos. Hoy estamos en medio de una discusión sobre la falta de recursos del Estado para financiar policías, hospitales y todo lo demás, y sin embargo se deja de cobrar a personas que sí pueden pagar su impuesto territorial.
—Ya no estamos al principio de la discusión, sino terminándola: el martes se vota el informe de la comisión mixta. ¿Ustedes, como alcaldes de oposición, le van a solicitar a sus senadores que la rechacen?
—Sí. Lo que estamos solicitando es que esto se rechace, y más bien le estamos pidiendo al presidente de la República que haga efectiva la facultad que tiene de ingresar a discusión un veto aditivo. Con ese veto aditivo, que va en la línea de esta misma norma, lo que nosotros decimos es que conversemos sobre esos otros 70 millones de dólares y que nuestra propuesta es que se vayan íntegramente al Fondo Común Municipal.
—Pero el ministro Quiroz ya les dio dos opciones: se rechaza y no hay compensación, o se acepta.
—Lo que pasa es que en democracia el diálogo es fundamental, sobre todo entre quienes pensamos distinto, porque la sociedad chilena está compuesta por personas que piensan distinto. Yo no comparto el tono del ministro Quiroz; lamento cómo ha tramitado esta reforma para avanzar aunque sea con un voto. Esta es una reforma que cambia la organización fiscal del Estado chileno, y para una reforma de esta magnitud se debieron haber generado mayorías sostenibles.
—Pero dada la posición del Gobierno —que no ingresará a un veto aditivo y que, si esto se cae, no compensará—, ¿no sería peligroso llamar a la oposición a que rechace el informe de la comisión mixta? Muchos municipios quedarían sin esa compensación.
—Sería lamentable si eso ocurriera, y por eso hoy fuimos esta semana a dejar una carta a La Moneda pidiéndole al presidente que ejerza su liderazgo. El ministro Quiroz es un ministro importante, pero es un ministro; esta decisión también tiene que pasar por el Presidente de la República, que tiene la última palabra.
—¿No hay cierta intransigencia también de parte de la oposición, que no ha cedido en su propuesta inicial?
—Yo creo que la intransigencia es por parte del Gobierno. Nuestra propuesta transversal tenía dos componentes: focalización y compensación. El Gobierno desechó de plano un componente muy importante de la propuesta, y ahí ha estado la intransigencia del ministro Quiroz.
—Pareciera que la controversia está arraigada con menos recursos y las comunas con más recursos —un ejemplo claro es Quinta Normal versus Las Condes—. Alguien podría decir que esto es una lucha de clases que están planteando los alcaldes de izquierda…
—Nosotros hemos evitado ponerlo en términos de comunas ricas versus comunas pobres. Pero evidentemente el mecanismo que está generando el Gobierno exacerba las desigualdades, y por eso ponemos el foco en que esos 70 millones de dólares se distribuyan de mejor manera. Esto es un problema de financiamiento del municipalismo, que puede dar pie a una discusión sobre una nueva ley de rentas municipales.
—¿Entonces descarta el argumento descarta que se esté rreeditando esa lucha a nivel municipal?
—Creo que es una caricatura para desprestigiar un argumento que, a nuestro juicio, es válido, y una discusión que creemos que hay que dar.
“No hablamos a nombre de la Asociación Chilena de Municipalidades”
—En un principio, la ACHM se vio unida, presentando posturas en conjunto en el Encuentro Nacional de La Serena. ¿En qué punto se quebró la relación con los alcaldes oficialistas?
—El quiebre se produce cuando el Gobierno hace la propuesta de compensación: ahí tuvimos una diferencia profunda entre quienes estábamos en contra de esa propuesta y quienes la respaldaron. Es una diferencia legítima, pero cuando hay diferencias tan profundas, mi opinión es que la ACHM debió decir que en esto no había acuerdo y no hablar a nombre de la Asociación Chilena de Municipalidades. El directorio está compuesto por 13 alcaldes, y entre ellas está la alcaldesa de Las Condes, que votó a favor de la propuesta del Gobierno.
—¿Por qué la alcaldesa San Martín no tendría derecho a votar?
—No es que no tenga derecho a voto, sino que hoy, con la propuesta del Gobierno, Las Condes es la comuna que más se ve beneficiada. Si el alcalde Agustín Iglesias, de la derecha, hubiese sido uno de esos 13 votos, ese voto habría cambiado y la votación habría quedado en contra de la propuesta del Gobierno.
—¿Y ella se tuvo que haber abstenido?
—Lo que yo creo es que si se decidía tener una posición a nombre de los alcaldes y alcaldesas de Chile, se debió convocar a todos ellos, y no tomar esta decisión solo en el directorio. O, la otra opción —dado que además se votó por WhatsApp—, haber dicho: no vamos a hablar a nombre de la Asociación Chilena de Municipalidades, porque hay diferencias, unos piensan A y otros B. Pero no utilizar la ACHM para defender una posición de la derecha.
—La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, la acusó a usted de mentir en torno a si se adoptaron o no márgenes para negociar con el Gobierno. ¿Qué le responde?
—Lamento las declaraciones de la alcaldesa de Las Condes. Nosotros nunca hemos caído en descalificaciones; esta ha sido una mirada distinta, como ocurre en democracia, donde hay miradas distintas. Y no es la primera vez que ella descalifica a sus colegas. Lo lamento mucho.
—Usted y otros alcaldes, como Claudio Castro, han planteado la posibilidad de emigrar de la ACHM. ¿No perdería fuerza la voz del municipalismo si se divide en dos bloques?
—Yo creo que hoy se cruzó una línea en la Asociación Chilena de Municipalidades, al defender una posición a nombre de los alcaldes y alcaldesas de Chile cuando en realidad no lo era. Por eso nuestra posición es mantenernos en reflexión respecto a nuestra permanencia en la asociación: creemos que se cruzó una línea compleja.
—¿Quién cruzó esa línea?
—Yo creo que el presidente de la asociación (Gustavo Alessandri) cruzó una línea complicada. La ACHM nunca debe tratar de aplastar una mirada que tú no compartes, porque es muy cambiante. Durante el mandato de la alcaldesa Leitao como presidenta de la asociación —a mí me tocó asumir cuando ella renunció—, el oficialismo de esa época éramos nueve y la oposición, la derecha, eran cuatro. Y esos cuatro siempre veían respetada su opinión. Porque en la siguiente elección, ellos pueden ser siete y nosotros seis.
—¿Dice que el actual presidente “pasó máquina”?
—Creo que debió haber llevado mejor esta situación y haber considerado la diversidad de opiniones que tiene el municipalismo.
—¿Debería renunciar?
—No me quiero pronunciar sobre eso.
—Porque esa sería la otra solución para no salirse de la asociación…
—No lo sé. Creo que es un problema más profundo que su renuncia, la verdad; no me quiero pronunciar sobre una eventual renuncia.
—Pero usted decía que fue él quien cruzó la línea y generó este problema.
—Es una crítica política a su gestión. Pero no me gustaría cruzar la línea sobre si debe o no renunciar, cuando además nosotros estamos en un proceso de reflexión respecto a la asociación.
—¿Y cuál sería la solución para que el progresismo vuelva a sentirse representado por la asociación?
—Creo que es parte de las conversaciones que tenemos, porque estas son decisiones colectivas: forma parte de nuestras reflexiones y articulaciones, viendo también cómo nos vamos organizando.
—¿Ha podido conversar con el alcalde Alessandri?
—No. Tuvimos una conversación en el directorio cuando se produjo este problema, y después se cortaron las comunicaciones.
—¿Y qué le queda a la asociación como instrumento político, ahora que está en este punto de quiebre, con las relaciones cortadas?
—Lamento la situación en que está la Asociación Chilena de Municipalidades, porque es útil para conversar y levantar problemáticas desde el municipalismo. Espero que se pueda fortalecer algún tipo de institucionalidad que represente a los municipios y no a una postura política. Pero hoy la ACHM lamentablemente está lejos de eso, porque en esta materia se defendió una postura política y no al municipalismo.
—¿Y la solución sería crear una asociación paralela de alcaldes progresistas?
—No es tan fácil, porque hay que pasar por los concejos municipales; es una decisión que hay que tomar. Por eso creo que decisiones de ese estilo se tienen que tomar de manera colectiva, entre alcaldes y alcaldesas que pensamos más o menos similar.
—Si se tomara esa decisión, sería muy similar a lo que hizo la derecha en su momento, cuando no le gustaba la ACHM y creó la AMUCH.
—Sí, efectivamente. Y creo que la creación de la AMUCH también fue compleja, porque se dio en un momento en que hubo problemas con la Asociación Chilena de Municipalidades, aunque de otra índole. Lo que ocurre ahora es que se sienta como iguales a la ACHM —que tiene más de 300 municipios asociados— con la AMUCH, que tiene muchos menos. El municipalismo hoy está en un momento complejo, y por lo mismo creo que estas reflexiones y decisiones deben ser colectivas.
—¿La situación merma la relación entre los mismos alcaldes del oficialismo?
—Hay buenas relaciones con algunos alcaldes que creo que hay que mantener. Uno puede pensar distinto, y eso está bien: tener puntos políticos diversos es lo correcto en democracia. Por eso deben existir canales de diálogo y de conversación, y tratar de llegar a algunos puntos en común.
—¿No lo sintió como una traición lo que pasó en el directorio?
—Yo creo que fue una mala decisión. Si eso no hubiese ocurrido, no estaríamos en esta discusión; habría sido mucho más fácil de resolver, diciendo simplemente que pensamos distinto y no metiendo a la Asociación Chilena de Municipalidades en esto.
—¿Entonces no lo califica como una traición?
—No lo califico como una traición, pero sí creo que esa votación careció de legitimidad. Primero, porque se hizo por WhatsApp; se hizo demasiado rápido. Había intereses evidentes sobre la mesa en el caso de la comuna de Las Condes, en una discusión que además era muy compleja. No puedes decir que hablas a nombre de todos los alcaldes de Chile cuando ganas por un voto.
—¿Esperaría que los alcaldes que generaron esta situación asumieran su responsabilidad e hicieran una suerte de mea culpa?
—Sí, creo que debiera haber un proceso de autocrítica por parte de los alcaldes respecto a cómo han llevado esta situación, y también respecto a quienes han tenido descalificaciones hacia sus colegas. Particularmente, lamento los dichos de la alcaldesa San Martín. Uno puede pensar distinto, pero no tratar de mentiroso a los colegas.