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Lealtad versus pragmatismo: la pugna en el oficialismo por contener la acusación contra Rabat

Mientras Kast pide orden a los jefes de partido, en republicanos apelan a la lealtad. La oposición ingresaría el libelo el martes 3 de noviembre.

La oposición se alista a presentar el libelo contra el ministro de Justicia, Fernando Rabat, el próximo martes 3 de noviembre. En paralelo, los partidos oficialistas intentan contener el descontento de parlamentarios que se debaten entre aprobar o rechazar el libelo.

Ayer, tras la sesión especial en la Cámara, las bancadas de oposición anunciaron la tramitación de la AC, luego de la defensa que del ministro a su gestión no convenciera a la izquierda. Poco después la Cámara aprobó una resolución que solicita la renuncia del titular de Justicia, con 68 votos a favor, 42 en contra y siete abstenciones. Entre quienes respaldaron la petición figuraron los diputados Hotuiti Teao y Marlene Pérez, ambos independientes de la UDI.

Antes de la sesión, el comentario en las fuerzas oficialistas era que la presión sobre Rabat se había vuelto insostenible. La proyección entre los parlamentarios era que renunciaría el miércoles. El Gobierno, sin embargo, se encargó de despejar temprano esa posibilidad: Rabat mantiene la confianza del Presidente Kast, quien ya había zanjado el lunes que “sacar a un ministro y a su equipo puede tranquilizar por unos días, pero no resuelve el problema de fondo”.

En Renovación Nacional surgieron los primeros descolgados. La presidenta del partido, Andrea Balladares, debió intervenir en el conflicto entre los senadores Andrés Longton y María José Gatica, que terminó con la renuncia de Longton a la subjefatura del comité de senadores. Longton está por mantener a Rabat.

La división, en todo caso, es más profunda en el oficialismo. Parlamentarios han solicitado públicamente la renuncia del ministro y estarían evaluando el mérito del libelo cuando se presente, algo que se replica en la UDI. 

Hasta ahora, siete diputados del oficialismo han dicho estar de acuerdo con la salida de Rabat: Macarena Santelices, Marlene Pérez, Eduardo Durán, Omar Sabat, Claudia Mora, Daniel Valenzuela y Hotuiti Teao. Este último fue más lejos: dijo que “si hoy día hubiera una acusación constitucional, obviamente que yo la votaría a favor”, aunque precisó que las acusaciones son por capítulos y que primero hay que revisarlos. En el oficialismo recalcan que hay otros diputados que aún están en reflexión, evaluando la situación del ministro.

Requerida por EL DÍNAMO, Santelices asegura entender “la preocupación de los parlamentarios oficialistas que evalúan respaldar una acusación constitucional, pero creo que debemos buscar una salida política antes de llegar a ese escenario”.

Y acota: “Fernando Rabat tiene una trayectoria intachable y no merece que su carrera termine con una inhabilitación de cinco años. Confío en que el Presidente Kast está evaluando la mejor solución. Nuestra prioridad debe ser proteger a las víctimas y evitar que un violador o pedófilo vuelva a recibir una rebaja de condena”.

El diputado Tomás Kast (Evópoli), sin embargo, se aleja de la postura de sus pares de coalición. “Cada parlamentario tendrá que hacerse cargo de sus decisiones. Yo tengo clara mi posición. Aquí lo importante no son las disputas políticas, sino las víctimas y sus familias. Ellas tienen que estar primero, por sobre cualquier cálculo, interés o manipulación como hemos visto en los últimos días”, dice a EL DÍNAMO. 

Y agrega: “En momentos como este hay que decidir si uno quiere ser parte de la solución o del problema. Yo prefiero concentrar mis esfuerzos en buscar medidas para que esto nunca más vuelva a ocurrir”.

La contención de Kast y los republicanos

Según comentan fuentes oficialistas, el propio Presidente ha tomado el teléfono para comunicarse con los timoneles de partidos y jefes de bancada para pedir orden en las filas. Según las mismas fuentes, el mandatario habría apelado a la lealtad con el Gobierno que deben tener los partidos oficialistas.

Los republicanos también apelan a la lealtad. Si bien inicialmente se contuvieron para no escalar la polémica tras el tuit con que su presidente, Arturo Squella, aludió a Paul Schäfer para responder al exministro Hernán Larraín, tras la sesión especial han adoptado una posición activa de interpelar a sus aliados que se han abierto a analizar la acusación. 

Su secretario general, Vicente Bruna, comprometió los votos de su bancada: “Si es que hay que votar una acusación constitucional, los 30 votos republicanos van a estar con el ministro Rabat, y espero que no sean sólo los 30 votos republicanos, sino también los del oficialismo completo”. 

El diputado Alejandro Riquelme fue más duro: “Exigir públicamente renuncias al Ejecutivo desde las propias filas del oficialismo es una falta de lealtad y una cobardía política tremenda”, sostuvo a La Tercera.

El mensaje, en todo caso, no ha hecho mucho efecto. El diputado Durán, uno de los que ha pedido la renuncia de Rabat, contestó a los republicanos asegurando que no se debe confundir “lealtad a nuestro presidente Kast y a su gobierno con obediencia al Partido Republicano”. 

“Somos parte de este gobierno, pero no somos subordinados a ningún partido, y no podemos renunciar a nuestro criterio ni a nuestra responsabilidad de advertir cuando una crisis está perjudicando al Gobierno y a los partidos que apoyamos desde el oficialismo. Renovación Nacional es un partido de pantalón largo y correa bien puesta, que en la historia ha dado conducción política al país. Lo más cómodo sería no expresar nuestra opinión y mirar al cielo”, sentenció.

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