La minería constituye uno de los pilares de la economía chilena y, al mismo tiempo, es una de las actividades de mayor consumo energético del país.
De acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), durante 2024 la minería del cobre consumió 55.403 GWh de energía, de los cuales 28.419 GWh correspondieron a electricidad y 26.985 GWh a combustibles. En este contexto, la transición energética ha impulsado una creciente incorporación de energías renovables, favorecida por la ubicación estratégica de gran parte de las operaciones mineras en el norte de Chile, donde existe un elevado potencial para la generación solar y eólica.
Frente a este escenario, las compañías mineras buscan mejorar la eficiencia energética y la rentabilidad de sus procesos mediante la adopción de nuevas tecnologías y modelos operativos. Paralelamente, el cumplimiento de la normativa vigente, las crecientes exigencias ambientales y los procesos de permisología impulsan la implementación de prácticas más sostenibles y el fortalecimiento de los estándares de gestión ambiental.
Bajo estas condiciones, contar con el respaldo de una empresa de energía en Chile especializada en soluciones renovables puede marcar la diferencia entre adaptarse oportunamente o quedar rezagado frente a la competencia global.
El desafío energético que enfrenta la minería
Los yacimientos en Chile se agotan de manera progresiva, lo que obliga a las faenas a procesar mayores volúmenes de mineral con leyes de cobre más bajas. Lo anterior eleva de forma directa la intensidad de los procesos y, con ella, el consumo eléctrico.
Se proyecta que el consumo eléctrico crezca de 27,6 TWh en 2025 a 33,2 TWh en 2034, lo que representa un incremento de 20,2%, frente a un aumento de 8,3% en la producción de cobre durante el mismo período. Cifras que evidencian la necesidad de replantear la estrategia de suministro energético del sector.
A este escenario se suman otros factores que presionan la demanda energética:
- Impulsión de agua de mar: la desalinización y el transporte hacia faenas en altura representan el segundo
factor de mayor consumo eléctrico proyectado. - Profundización de las operaciones: la explotación subterránea eleva las necesidades de energía para
ventilación, bombeo y transporte de mineral. - Metas de descarbonización: los contratos de compra de energía a largo plazo (PPA) se han convertido en el instrumento clave para asegurar tarifas competitivas y avanzar hacia una matriz limpia.
Un acuerdo que demuestra que es posible
Las alianzas entre comercializadoras especializadas y faenas de mediana escala son una señal clara: la transición
energética no es exclusiva de los grandes operadores.
El acuerdo entre Copec EMOAC y Compañía Minera Arqueros S.A., en la Región de Coquimbo, asegura el suministro de 156,5 GWh de energía limpia para sus procesos productivos.
Los alcances de este acuerdo son concretos:
- Origen 100% renovable: la energía proviene de fuentes eólicas, solares o hidráulicas para abastecer la producción de concentrado de cobre.
- Reducción de emisiones: el contrato contribuye directamente a disminuir los gases de efecto invernadero en la zona de operación.
- Estándar internacional: permite a la minera alinearse con los exigentes requisitos de sostenibilidad de sus socios globales.
Gestión inteligente del consumo
Contratar energía limpia es el primer paso, pero no el único. La eficiencia también depende de contar con información confiable sobre cómo, dónde y cuánto se consume, permitiendo identificar oportunidades de optimización y tomar decisiones con mayor respaldo.
En esa línea, herramientas como el Centro de Operaciones de Recursos y Energía (CORE), desarrollado por Copec EMOAC, empresa de energía en Chile, centralizan la información de consumo y facturación de múltiples puntos de suministro en una sola plataforma. Esto facilita el monitoreo de indicadores, mejora la trazabilidad de los recursos energéticos y simplifica la gestión administrativa de servicios como electricidad, agua y gas.
Al consolidar la información en un único sistema, las empresas pueden tener una visión más completa de sus operaciones, detectar inconsistencias en la facturación, fortalecer el control de sus costos energéticos y respaldar decisiones orientadas a una operación más eficiente y sostenible.
El valor de un socio con trayectoria
Elegir un proveedor de energía para una operación minera no es decisión menor: la continuidad del suministro, la certificación ante reguladores y la flexibilidad contractual pueden definir la viabilidad de un proyecto.
Con más de doce años en el mercado eléctrico chileno y el respaldo del Grupo Copec, Copec EMOAC opera como una empresa de energía en Chile con infraestructura propia y liderazgo en clientes certificados a través de la plataforma Renova.
Sus contratos sin consumos mínimos se adaptan al ciclo de vida de cada faena, lo que los convierte en un socio real para la minería moderna.