Hablar de hígado graso suele asociarse, popularmente, a una creencia que tiene relación con el abuso de grasas, pero según profesionales, no necesariamente esto tiene una conexión directa.
Para determinar si una persona padece o no esta condición se deben realizar una serie de exámenes, ya que por lo general no se presentan síntomas, es por ello que los análisis de sangre junto con las ecografías que muestran la cantidad de grasa que este órgano son fundamental para saber si puede estar acumulando grasa o no.
Javier Maruri, coordinador académico de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explica que en condiciones normales el hígado debe acumular menos de un 5% de grasa, lo cual varía dependiendo de cada persona en razón de estatura y peso.
“La ecografía va a mostrar una capa o el acumulado de grasa en puntos específicos del hígado que no deberían estar en él. Entonces hacemos esa lectura, la cual se relaciona con los exámenes de sangre y ahí ya tenemos un diagnóstico”, señala el académico de UNAB.
En lo que respecta a si esta condición afecta más a mujeres u hombres, el profesional recalca que, son bastante similares los porcentajes, argumentando que “no hay una gran diferencia, ya que tiene que ver más con un estilo de vida sedentario y que consumen generalmente mayor consumo de comida rápida y alcohol”. Es por esa razón que un consumo excesivo de calorías es una de las principales causas de generar hígado graso.
Maruri, es enfático en señalar que “este consumo excesivo de calorías o de energía independiente de la fuente que venga, el cuerpo lo va a intentar almacenar de alguna forma y la forma que tiene de almacenarlo es como grasa o triglicéridos. De este exceso de grasa un porcentaje se va hacia el hígado y se empieza a almacenar generando esta condición, la cual puede terminar derivando en una enfermedad mayor como una cirrosis hepática”
Y aunque popularmente se creía que la cirrosis hepática estaba principalmente relacionada al consumo de alcohol, la evidencia ha demostrado que no es necesariamente la única causa establecida.
La buena noticia es que el hígado graso es totalmente reversible si se diagnostica a tiempo, ya que si la condición avanza y se desarrolla hacia una cirrosis, comenzarán a aparecer cicatrices en el hígado que son irreversibles. Por lo tanto, la identificación precoz y la implementación de medidas que incluyan un cambio de alimentación y actividad física son fundamentales de incorporar en una etapa de detección temprana.
Por ejemplo, una dieta mediterránea, que promueve más consumo de frutas, verduras y pescados es ideal.
Mitos sobre el hígado graso
Uno de los mayores mitos asociado principalmente al desconocimiento de la población es que la primera acción tras el diagnóstico es dejar el consumo de grasas, y la verdad es que no tiene mayor relación
“Hay otro mito muy grande y es creer que solamente los azúcares hacen que tengamos hígado graso, pero es el exceso de calorías lo que va a hacer que lleguemos a esto. No solamente el azúcar. De hecho en redes sociales vemos a mucha gente que dice ‘no voy a comer carbohidratos porque hacen mal’, pero no todos son dañinos.La fruta es un tipo de carbohidrato complejo, que incluye fibra, se absorben lento y ayudan a desintoxicar el cuerpo”, plantea Maruri.
Finalmente, el profesional de la Universidad Andrés Bello aconseja que en justa medida no se debería presentar problemas, por lo que las medidas son claves y saber reconocer qué tipo tendrá un mayor beneficio en nuestro cuerpo, como aquellas grasas de origen vegetal como el aceite de oliva, los frutos secos o paltas, que sin beneficiosos para la salud.