La Fontana di Trevi, uno de los íconos más reconocibles de Roma y del patrimonio cultural italiano, estrenó este lunes un sistema de acceso pagado, convirtiéndose en el más reciente sitio turístico de la capital en cobrar entrada con el objetivo de recaudar fondos y mitigar la masificación.
Desde ahora, quienes deseen acercarse al mítico estanque y recorrer la zona más próxima a la fuente deberán pagar una tarifa de dos euros (2.000 pesos chilenos).
Bajo el sol romano, decenas de visitantes se fotografiaron frente a la obra maestra del barroco tras adquirir su entrada, disfrutando de un espacio notablemente más despejado que en el pasado con una circulación menos caótica. Hasta hace poco, la densidad de personas en la plaza hacía difícil apreciar la fuente en su conjunto.
El acceso pago rige entre las 9:00 y las 22:00 horas, aunque los lunes y viernes la zona abre a partir de las 11:30. No obstante, la mayor parte de la plaza sigue siendo de libre acceso y muchos turistas optaron por tomar fotografías desde allí, sin pagar por una vista más cercana al estanque.
€6.000.000 anuales: la recaudación por nuevo sistema de entrada a la Fontana di Trevi
Según estimaciones del ayuntamiento, la medida podría generar al menos 6.000.000 de euros anuales. Así lo señaló a la prensa el concejal de turismo de Roma, Alessandro Onorato, quien explicó que parte de esos recursos se destinará a financiar a los 25 asistentes identificados con chalecos azules, contratados para operar la taquilla y guiar a los visitantes dentro del perímetro cercado, desde la parte superior de las escaleras hasta el borde del agua.
Los fondos también permitirán ofrecer acceso gratuito a residentes locales a una serie de museos de la capital italiana, añadió Onorato. Las personas con discapacidad podrán ingresar sin costo a la zona del estanque, siempre que tengan la posibilidad de descender las escaleras.
Ante las críticas por el nuevo cobro, el responsable de turismo fue tajante y afirmó que “si la Fontana di Trevi estuviera en Nueva York, pedirían 100 euros, no dos”. La medida se suma a otras iniciativas similares en Italia: el Panteón comenzó a cobrar entrada en 2023 y Venecia implementó el año pasado una tarifa turística durante la temporada alta.