Secciones
Sociedad

Investigación detecta que niños chilenos menores de cinco años consumen bebidas energéticas

El Observatorio registró que un 6% del total de la muestra consume estas bebidas, con presencia documentada desde los 2 años; la cifra se triplica al 12% entre adolescentes de 13 a 15 años.

Niños de entre 2 y 5 años consumen bebidas energéticas —productos formulados para adultos— mientras no alcanzan las tres porciones diarias de lácteos establecidas por las guías de nutrición pediátrica.

El dato proviene del V Observatorio Nutricional Nestlé – Universidad Finis Terrae 2026, realizado sobre una muestra de 600 cuidadores con cobertura nacional, que registró además que el 51% de los escolares presenta sobrepeso u obesidad, mientras el 85% de los cuidadores considera que sus hijos tienen peso normal, una brecha de 42% que se agravó respecto al año anterior.

Los resultados fueron analizados por el nutricionista Oscar Castillo, líder del Observatorio, académico de la Universidad Finis Terrae e integrante del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero.

“Los padres siguen invisibilizando el tema del exceso de peso: dicen que sus niños tienen peso normal, hacen más ejercicio y comen mejor, y no reconocen que tenemos un problema de sedentarismo severo y de malnutrición por exceso”, sostuvo Castillo, quien describió la situación como una “sindemia” de factores que se superponen.

Las bebidas energéticas contienen cafeína, taurina y otros estimulantes calibrados para adultos. Su consumo en menores de seis años –etapa de desarrollo neurológico y cardiovascular intenso– está desaconsejado por organismos internacionales de salud y no tiene respaldo en ninguna guía pediátrica. El Observatorio registró que un 6% del total de la muestra consume estas bebidas, con presencia documentada desde los 2 años; la cifra se triplica al 12% entre adolescentes de 13 a 15 años. Cerca de la mitad de los padres las asocia con el deporte y las percibe como saludables.

Los mismos menores que ingieren estimulantes no alcanzan las tres porciones diarias de lácteos recomendadas. Los derivados de la leche son la fuente más accesible de calcio, proteínas y vitamina D, nutrientes fundamentales para la formación ósea y el desarrollo muscular en la primera infancia. “Lo preocupante es que hay niños de 2 a 5 años que consumen estas bebidas, cuyos componentes están hechos para adultos; es un tema del que deberíamos relevar más información y preocuparnos”, afirmó Castillo.

Se normaliza la obesidad y se adelantan enfermedades

La brecha de percepción lleva cinco años creciendo: era de 38% en 2025 y llegó a 42% en 2026. El Observatorio atribuye este fenómeno a la normalización del exceso de peso: cuando la mayoría de los niños de un curso presenta sobrepeso, ese peso deja de percibirse como un desvío. “Parece que la normalidad se nos desfasó un poquito; entre quien no tiene tiempo para cocinar improvisa, y si no tiene nada pide comida que no es saludable”, sostuvo el académico.

La diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial se presentan hoy en escolares a edades antes inusuales. “Se está adelantando la aparición de muchas enfermedades: los adolescentes tienen diabetes tipo 2, que era la derivada del exceso de peso en adultos, y también hipertensión a edades cada vez más tempranas”, advirtió Castillo. Por primera vez el Observatorio midió el consumo de medicamentos y encontró que un 37% de los menores toma algún fármaco: los más frecuentes son medicamentos para la concentración y melatonina, ambos con un 31%, seguidos de ansiolíticos con un 29%, y un 31% de los casos sin indicación de un profesional de salud.

Notas relacionadas