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¿Puede la IA cuidar a adultos mayores?: el debate sobre cuánto puede reemplazar la tecnología a los humanos

En una charla en la Universidad Alberto Hurtado, la filósofa Daniela Alegría abordó los dilemas éticos de delegar en estas tecnologías la atención de personas mayores y con demencia.

Chile está envejeciendo y en el mundo académico hay un debate que se torna cada vez más urgente: ¿quién cuidará a las personas mayores en las próximas décadas? En la II Semana de la Inteligencia Artificial (IA), un ciclo de conferencias que llevó a cabo la Universidad Alberto Hurtado, se exploró esta pregunta.

La exposición estuvo encabezada por Daniela Alegría, directora de la Licenciatura en Filosofía de la casa de estudios. “La proporción de personas mayores de 60 años se está duplicando. Vamos a pasar del 12% de hoy a un 22% en el 2050. Chile ya es un país envejecido. Los datos nos dicen que el 32,1% de la población en el país va a tener más de 60 años para el 2050. Además, mucho se ha hablado de la baja natalidad con la que contamos hoy en día, donde las mujeres están teniendo 0,9 hijos”, advirtió la académica.

La investigadora además sostuvo que en materia de demencia los casos en el mundo podrían pasar de 55 millones a 139 millones en 2050. También expuso que en las próximas décadas es probable que los chatbots reemplacen la compañía que ofrece la televisión a los adultos mayores. “Entonces, ¿pueden los sistemas de inteligencia artificial generativa cuidar a personas mayores con demencia?”, planteó.

Los roles que podría asumir la IA

Alegría distinguió los tres posibles roles de la IA: como asistente virtual, para ejecutar tareas que pida el adulto mayor; como extensión cognitiva, mediante dispositivos para recordar acciones, y como acompañante al ofrecer interacción. Aunque sobre este último uso, dijo: “Podemos generar dependencia, lo que también es muy problemático”.

También planteó otro dilema: “¿Qué pasa, por ejemplo, ante un duelo? Quizás el adulto mayor quiere estar mal por un rato y eso es deseable, digamos, pasar por ese duelo. Pero quizás la IA que lo está monitoreando opta por poner alguna música que sabe que lo va a alegrar. Este tema se ha estudiado mucho en la literatura de filosofía moral?”.

“¿Qué pasa si un adulto mayor no sabe que está interactuando realmente con un robot?”, sumó.

La académica también introdujo en la charla los conceptos de cuidado indirecto y directo. Mientras que el primero incluye tareas como organizar medicamentos o comprar alimentos; el segundo incluye la atención cara a cara, el soporte emocional y el contacto corporal. “Cuando nos preguntamos si la IA puede cuidar, la respuesta, pareciera ser que puede monitorearnos y recordarnos cosas, o avisar al cuidador sobre posibles accidentes del adulto mayor”, afirmó.

“La inteligencia artificial puede facilitar el cuidado indirecto. Pero no puede ocupar el lugar del cuidado directo, ese cuidado cara a cara”, añadió. También pidió cautela en el uso de la IA para el cuidado indirecto, pues delegar demasiadas decisiones en estos sistemas puede reducir la autonomía de las personas mayores

Alegría también advirtió que en Chile el 85% de las labores de cuidado recae en mujeres y que esta situación exige corresponsabilidad entre las familias, las comunidades y el Estado. “Sabemos que la tecnología no es neutral. Y es importante escuchar a las voces de las personas que realmente van a utilizar estas herramienta”, zanjó.

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