El pueblo votó por Boric porque creyó que cambió, y eso es una muy buena noticia, porque Chile hoy se moderó. Kast, que ya era el candidato de la moderación, porque reclamaba contra todos estos absurdos que el candidato de la primera vuelta promovía, logró que Boric se diera cuenta que; no podía expropiar los fondos previsionales, amparar la delincuencia ni al lumpen, y si quería que el país creciera y fuera solidario, debía poner el acento en el emprendimiento y el crecimiento.
La razón central del arrollador triunfo de Gabriel Boric reside menos en lo político y económico –siendo esto obviamente muy importante- que en lo valórico y cultural: la candidatura del líder republicano fue vista desde un primer momento como una feroz bofetada al “Zeitgeist” (literalmente “espíritu de época”) imperante en Chile y a nivel planetario.
El senador de RN explicó que todo su sector debe abrirse a los cambios sociales que reclama la población, incluso los militantes del Partido Republicano.
Tras las críticas de Monserrat Álvarez en Contigo en la Mañana, el diputado electo del Partido Republicano dijo que no tenía cómo confirmar o descartar la veracidad de la imagen.