Aún estamos a tiempo
Cuando sean los narcopolíticos los que manden, de poco valdrán las sutilezas de si es más igualdad o más crecimiento, si eres de derecha o de izquierda.
Cuando sean los narcopolíticos los que manden, de poco valdrán las sutilezas de si es más igualdad o más crecimiento, si eres de derecha o de izquierda.
¿Quién no ha escuchado esa genialidad de yo jamás votaría por…. Seguimos atrapados en los sentimientos y las legítimas emociones que nos generan esos hitos, pero como en la muerte lenta del crustáceo que adormece en la olla conforme sube la temperatura del agua, Chile gambetea la mediocridad teniendo todo para brillar desde los acuerdos.
Las encuestas dicen que será la derecha la que gobernará desde marzo, y que las campañas serán básicamente sobre seguridad o migración irregular. Pero la pregunta es qué derecha. ¿La del all in que protagonizó el Partido Republicano en la segunda Convención, o una que despliegue el arte de la política y logre mayorías o incluso sanación entre enemigos? Algo habrán aprendido…
El delirio de defender lo indefendible ante la evidencia, da sobradas razones para sospechar de las credenciales democráticas del PC: datos, no opiniones.
¿Por qué diablos no nos rebelamos de vivir bajo esta nube negra, que produce tantos daños a la salud, y tan documentados como la satanizada azúcar o la mayo casera?
La deshonestidad intelectual es aquella que nos desnuda como cobardes, como poca cosa, que nos enrostra la falta de carácter para ser libres, casi siempre por miedo. Y ahí la cancelación es una maestra.
Dorothy no ha descubierto la pólvora, ha mostrado voluntad de cumplir su tarea, ha mandado a cruzar datos existentes, como seguro hará luego en todo el Estado. Qué tiemblen los chantas!
La permisología es un muro infranqueable, el síntoma de un Estado corrompido, no porque se roben la plata sino porque no cumple con su función de “garantizar la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos”.
Sepamos que vienen días aún peores si los que debieran ser los niños de este país se han convertido en carne de cañón y presa fácil de bandas criminales que antes los llamaban “soldados” y ahora “perros”, por la forma en que los tratan.
Winter no era el vocalista de la banda juvenil, era más bien el tramoya, pero luego ascendió a asesor parlamentario, más tarde le dieron un cupo para acompañar a Jackson y con el 1% salió arrastrado como diputado por Santiago. Pero cuando le tocó pararse frente del público, sacó la voz y demostró que lo suyo era más que azar.