El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de mayo mostró una caída de 0,9% y completó cinco meses consecutivos de retrocesos, lo cual encendió la preocupación ante el riesgo de una recesión técnica, considerando el ritmo que ha mostrado la economía chilena este año.
Una economía entra en recesión técnica cuando se registran dos trimestres seguidos de caída del Producto Interno Bruto (PIB). Lo anterior, mide el valor de todos los bienes y servicios producidos en el país durante un período establecido, y cuando esa producción baja durante dos trimestres consecutivos, se considera que la actividad se está contrayendo de forma sostenida.
“Acá llevamos cinco meses, por lo tanto literalmente aún no estamos en una recesión técnica. Si el mes que viene nuevamente el Imacec es negativo, se cumple la regla de la recesión técnica. Pero no es que sea una situación tan grave de una recesión literal, sino que es una alerta temprana para tomar acciones lo antes posible“, explicó a T13 Pablo Barberis, académico de la Universidad de Chile.
En este marco, hay que tener claridad sobre lo que mide el PIB y el Imacec. El primero refleja cuánto produjo la economía en un trimestre o un año, por lo que es uno de los principales indicadores para medir su crecimiento. Por su parte, el Imacec refleja el comportamiento de la actividad económica mensual, lo cual funciona como un adelanto de la tendencia que posteriormente reflejará el PIB.
Cómo se podría reflejar el impacto de una recesión técnica en Chile
Una economía que se desacelera durante varios meses se puede comenzar a reflejar en diferentes áreas. Uno de ellas tiene que ver con el empleo, ya que las empresas tienden a aplazar proyectos de inversión y nuevas contrataciones.
Sumado a ello, es probable que disminuya el consumo, puesto que en un escenario de mayor incertidumbre, las familias optan por reducir gastos, mientras que las empresas muestran más cautela para expandir sus operaciones. Otro de los efectos es que haya un menor inversión, lo cual complicaría la creación de nuevos puestos de trabajo.
“El riesgo, si esta tendencia continúa, es una menor inversión, una creación de empleo más lenta y un menor consumo de los hogares. Esto puede retrasar la recuperación económica, por lo que hoy el llamado es a la cautela y a seguir atentos a los próximos indicadores”, afirmó al citado medio la docente de IACC, Constanza Barros.