El Ministerio de Hacienda, por medio de la Dirección de Presupuestos (Dipres), entregó la proyección macroeconómica y fiscal para este año y el período 2027-2030, añadiendo los efectos que tendría una eventual aprobación del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, también conocido como megarreforma.
En la antesala de la votación de la iniciativa en el Senado, la Dipres publicó el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, el cual muestra dos escenarios: uno base, sin la reforma, y otro que considera su implementación, reflejando varias diferencias.
El Gobierno ajustó sus perspectivas para el presente año, reduciendo su estimación de crecimiento desde 2,1% a 1,8%, atribuyendo el cambio principalmente al menor desempeño de la minería, la pesca y a una demanda interna más moderada.
En el escenario base se proyecta un crecimiento de 2,8% en 2027, mientras que con la megarreforma se estima que el PIB se expanda 3,7%, impulsado por una mayor inversión, acumulación de capital y productividad.
De acuerdo al informe, ese mayor dinamismo elevaría el crecimiento potencial de la economía durante los próximos años, manteniendo tasas de crecimiento cercanas al 3,5%, y también permitiría mejorar la recaudación fiscal y contener la trayectoria de la deuda pública.
En cuanto a la evolución de la deuda pública, en el escenario base, considerando el gasto actual comprometido, la deuda bruta seguiría aumentando hasta superar el nivel prudente de 45% del PIB en 2029, alcanzando 45,5% en 2030. En contraste, si el gasto se ajusta a las metas del balance estructural fijadas por la administración, la deuda se mantendría bajo ese umbral durante todo el horizonte de proyección, cerrando 2030 en 44,1% del PIB.
El escenario que contempla la aprobación de la ley miscelánea, la deuda permanecería bajo el 45% del PIB durante todo el período del actual Gobierno, tanto con gasto comprometido como bajo el escenario compatible con la meta fiscal.
El informe también aborda las metas fiscales para el período presidencial, donde el Ejecutivo proyecta que el déficit efectivo llegará a 2% del PIB en 2026 y el déficit estructural a 2,6%, lo que significa una mejora en las cifras previstas en el informe anterior gracias al mayor aporte de los ingresos provenientes del cobre y el litio.