El economista José de Gregorio encendió las alertas por el desempeño de la economía chilena. El expresidente del Banco Central aseguró que el país atraviesa una recesión y sostuvo que, a diferencia de otros episodios, esta vez no responde principalmente a factores externos.
Sus declaraciones se produjeron un día después de conocerse el Imacec de septiembre. En conversación con Radio Infinita, el académico de la Universidad de Chile analizó las cifras de crecimiento y las comparó con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Chile está en una recesión. Ha tenido este año una recesión. Esta es la primera recesión que, uno tenga recuerdo, no es causada por fenómenos internacionales”, comenzó diciendo.
“Chile y Argentina están entre las 12 economías que más se reduce su proyección de crecimiento. Chile está entre las 10 economías que crecen menos. Entonces, ahí obviamente es una recesión, definámoslo si el segundo trimestre fue cero o menos cero coma uno”, sostuvo.
De Gregorio calificó el desempeño económico como “muy pobre, muy decepcionante”, especialmente al compararlo con las expectativas que habían planteado el Banco Central, el FMI y distintos analistas.
De Gregorio apunta a factores políticos detrás del deterioro económico
El economista reconoció que el precio del petróleo y los factores climáticos han perjudicado la actividad nacional. Sin embargo, consideró que estos elementos deberían provocar ajustes menores en las proyecciones de crecimiento.
También mencionó el impacto de la guerra en Irán sobre la confianza de los consumidores. Según explicó, Chile registró una de las mayores caídas en este indicador, situación que también repercutió en las empresas.
En ese contexto, vinculó parte del deterioro de las expectativas con el escenario político y los mensajes que ha transmitido el actual Gobierno. De Gregorio recordó una de sus intervenciones anteriores en Money Talks y cuestionó el discurso oficial que, según planteó, instaló la idea de que “todo era un desastre”.
El académico también se refirió al aumento en el precio de los combustibles ocurrido en marzo pasado. Si bien reconoció que el Gobierno podía aplicar un ajuste, criticó la forma en que se comunicó la medida.
“Uno puede decir mira, quiero el ajuste de una porque no vamos a subsidiar, pero pintarlo con una cosa tan tremenda alrededor me parece súper negativo y que sin lugar a duda afectó” la confianza, señaló.
Otro punto de su análisis fue el ajuste fiscal de US$6.000 millones que comprometió el Gobierno de José Antonio Kast. Para el economista, una reducción de esa magnitud puede tener consecuencias importantes sobre la actividad.
No obstante, cuestionó que las cifras disponibles todavía no reflejen una medida de ese alcance. “Pero no ha habido ajuste fiscal. Lo que el gobierno prometió de los US$6.000 millones no ha ocurrido. En los datos no se ve nada de que haya habido un ajuste”, afirmó.
Apunta a mejores perspectivas para la minería
Pese a su diagnóstico general, De Gregorio identificó algunas señales favorables, especialmente en el sector minero.
El Imacec de septiembre registró un crecimiento de apenas 0,2%. Uno de los principales factores detrás de ese resultado fue la caída de 12,1% que experimentó la minería durante ese mes.
Sin embargo, el economista destacó el repunte de la inversión minera y las perspectivas para el sector.
“Estamos alcanzando niveles récord, o sea la inversión minera respecto de lo que era el año 2021 es aproximadamente dos puntos del PIB mayor, hay mucha inversión minera”, explicó.
También destacó el impacto del precio del cobre, que superó los US$6 por libra. A su juicio, esta cotización está entregando un importante respaldo a las cuentas fiscales.
De Gregorio agregó que el mayor valor del metal rojo ayuda a contener el crecimiento de la deuda pública, cuyas proyecciones podrían acercarse al 45% del PIB.
En ese sentido, afirmó que los ingresos adicionales provenientes del cobre están mejorando las cifras fiscales por sobre lo que inicialmente se había considerado.
De Gregorio advierte por la inflación y las dificultades del Banco Central
Otro de los puntos que preocupan al economista es la persistencia de la inflación. Según explicó, el encarecimiento del petróleo y otros factores de oferta mantienen presionados los precios en Chile.
“¿Por qué es un tema de preocupación? Porque nunca el Banco Central había estado tanto tiempo tan desviado de la meta”, advirtió.
Para De Gregorio, la economía nacional enfrenta dos problemas simultáneos. Por una parte, existen presiones de oferta relacionadas con los combustibles y las condiciones climáticas. Por otra, observa un debilitamiento de la demanda, reflejado en un menor gasto de los consumidores y una menor disposición de las empresas a invertir.
El economista también describió un escenario de incertidumbre entre las personas y los agentes económicos. A su juicio, una caída de la demanda normalmente debería traducirse tanto en una menor actividad como en una reducción de la inflación. Sin embargo, en Chile ambos fenómenos no están avanzando de la misma manera.
Esta situación limita las alternativas de las autoridades económicas. De Gregorio explicó que el Banco Central tiene menos espacio para reducir la tasa de interés mientras persistan las presiones inflacionarias.
También advirtió que aumentar el gasto público puede generar un efecto macroeconómico similar al de reducir la tasa de interés. Por ello, planteó que las decisiones fiscales y monetarias deben analizarse en conjunto, sin considerar ambas herramientas de manera aislada.
José De Gregorio no descarta una rebaja de la tasa de interés
Posteriormente, abordó las próximas decisiones del Banco Central. En ese contexto, planteó la posibilidad de que el organismo considere reducir la tasa de interés durante los meses venideros.
“Yo creo que en los próximos meses no se debiera descartar considerar una rebaja de tasa”, afirmó.
De Gregorio reconoció que el instituto emisor debe mantener la atención sobre los riesgos inflacionarios. Sin embargo, sostuvo que una parte importante de las presiones actuales proviene del encarecimiento de los combustibles.
En su análisis, si se excluye ese componente, los precios deberían comenzar a moderarse. Además, relacionó una eventual caída de la inflación con la debilidad que muestra la actividad económica.
“Y si la inflación cede es precisamente porque la economía está débil”, señaló.
El expresidente del Banco Central también reconoció que la inflación lleva varios años alejada de la meta de 3%, lo que restringe la capacidad de la institución para impulsar el crecimiento.
Pese a ello, insistió en que el deterioro económico obliga a revisar las perspectivas para la política monetaria.
“Nuestra economía está en una cosa completamente inesperada, casi dos puntos menos de lo que preveía el Banco Central hace un año. Entonces tal vez las políticas de aquí a los próximos meses, esperando un poco, pero yo diría que a principios del próximo año probablemente debería cambiar, y yo no descartaría considerar una rebaja de tasa”, concluyó.