Por cuarto día consecutivo se mantuvo cerrado el tráfico a través del Estrecho de Ormuz, según reporta la prensa internacional, bloqueando el paso por el que transita el equivalente al 20% del suministro mundial de petróleo.
Uno de los efectos inmediatos de lo que ocurre en el Medio Oriente es que, por ejemplo, los precios de la bencina en Estados Unidos registraron en las últimas horas el mayor incremento en un día, desde el huracán Katrina en 2005.
Por otra parte, analistas prevén que, de no abrirse pronto el mencionado estrecho, el precio del petróleo podría llegar a US$100 el barril.
En el caso de Chile, lo que ocurre en esa zona del planeta es especialmente delicado, dado que el país importa más del 97% del crudo que se utiliza.
Para saber a qué atenerse y cómo afectará el conflicto al bolsillo de los chilenos, EL DÍNAMO conversó con la analista de mercados de la app de inversiones XTB LATAM, Emanuelle Santos.
De entrada, la experta plantea que cualquier perspectiva sobre el tema se relaciona directamente con el tiempo que duraría la guerra en Irán.
“El consenso apunta más o menos para que dure máximo cuatro semanas (…) y, en ese escenario, el petróleo debería permanecer en la zona de más o menos 80 dólares por barril, por lo que el alza no sería tan fuerte para el bolsillo de los chilenos”, indica.
No obstante, la analista también aborda lo que ocurriría si se considera un escenario más pesimista; es decir, que el conflicto se agrave, dure más de cuatro semanas, involucre ataques a petroleros en el estrecho de Ormuz y el crudo alcance los 100 dólares por barril.
“Ahí sí tendríamos un escenario bastante negativo en materia de inflación y, por consecuencia, para el bolsillo de los chilenos”, apunta, y enfatiza que aquello se debe a que “el petróleo es súper importante para los fletes y afecta el precio de todas las mercaderías que se mueven en el país, lo que generaría inflación y, con ella, aumento en el precio de la UF, lo que afectaría el valor de los dividendos hipotecarios, arriendos y planes de salud, pero también los seguros y los colegios y universidades”.
Emanuelle Santos indica que también se debe considerar el papel del cobre, ya que “es súper importante para anclar el peso chileno”, por lo que si el metal rojo “está más débil, eso también podría acabar impactando de forma negativa”.
No obstante, “si las empresas empiezan a comprar más cobre por demanda industrial y/o militar, entonces eso podría anclar el peso chileno a la baja”, añade.
Consultada sobre qué precauciones tendría que tomar el ciudadano chileno para que las consecuencias del conflicto no lo afecten tanto, señala en primer lugar la importancia de estar atento a la duración del conflicto.
“Eso sería el punto clave para que las personas intenten programarse y tener la expectativa de que si la inflación va a aumentar mucho o va a quedarse más contenida”, enfatiza.
En este contexto, la experta recalca la importancia de intentar ahorrar ante la incertidumbre que se vive en estos momentos, dejando gastos importantes, como un eventual cambio de auto, para un instante más adecuado.
“En un momento de mucha volatilidad, ahorrar un poco con el combustible en el auto sería bueno; tomar el metro o la micro. Son pequeños ahorros que se pueden hacer en el día a día, para después, cuando se necesite, si la persona quiere, pueda comprar algo que subió mucho de precio”, aconseja.
Finalmente, la analista sostiene que, si bien la permanencia del conflicto en Irán abre la alerta sobre un alza en el precio de los combustibles, este también afectará a los aparatos electrónicos, la ropa, los alimentos y la tecnología en general, por ejemplo.