La disminución en el valor internacional del petróleo comienza a abrir expectativas sobre un posible alivio en los costos para los consumidores chilenos. Luego de que el precio del barril Brent retrocediera a 73,12 dólares, su nivel más bajo desde antes de la escalada del conflicto en Medio Oriente, expertos anticipan que los efectos podrían sentirse más allá de los combustibles.
La baja se produjo tras la reapertura del Estrecho de Ormuz y la reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, factores que devolvieron mayor estabilidad al mercado energético luego de semanas de incertidumbre.
En ese contexto, desde el Ministerio de Hacienda proyectaron una nueva disminución en el precio de las gasolinas y el diésel durante las próximas semanas. El ministro Jorge Quiroz explicó que “Dada la ley, si esto se mantiene, en dos semanas más vamos a ver de nuevo bajas de más de $100, tanto en diésel como en gasolina”.
Frutas, pan y carnes: los alimentos que podrían aliviar su precio por el descenso del petróleo
Aunque el efecto más inmediato se espera en los combustibles, especialistas sostienen que una menor cotización del petróleo también podría traducirse, de forma gradual, en menores costos para diversos productos de consumo.
La analista de mercados de XTB, Emanoelle Santos, explicó que por ahora no se esperan reducciones adicionales inmediatas en las bencinas, ya que dependerán del comportamiento del petróleo, del dólar y del funcionamiento del MEPCO.
Respecto a otros bienes, indicó que “el traspaso será más lento y mucho más parcial”.
Según detalló, los primeros sectores que podrían experimentar un alivio serían aquellos ligados al transporte y la distribución de mercancías. “Donde primero puede sentirse es en los costos de transporte y distribución, especialmente en frutas, verduras, pan, carnes, alimentos refrigerados y productos que recorren largas distancias”, afirmó.
Sin embargo, la especialista advirtió que una baja en el precio del petróleo no implica automáticamente una reducción generalizada en los supermercados. “No esperaría caídas grandes en góndola solo por el menor petróleo. En la práctica, una fuerte baja del diésel ayuda a contener o reducir los costos logísticos, pero el precio final también depende de los salarios, arriendos, energía, márgenes, estacionalidad y oferta agrícola”, sostuvo.
Finalmente, Santos recalcó que “para una familia, el impacto más visible a corto plazo debería provenir de cargar combustible más barato o de una menor presión futura en los alimentos, no de una caída inmediata y generalizada de todos los precios del supermercado”.