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Hogar de Cristo alerta por fin de franquicia Sence: el instrumento nacido con los Chicago Boys llega a su fin

La ONG ha capacitado más de 10 mil personas entre 2019 y 2026. La medida pone en jaque el financiamiento de muchos programas.

Al interior del Hogar de Cristo (HdC) hay preocupación. Esto, luego de que un anuncio que hasta ahora no tenía bajada se oficializara. Dentro de las medidas de ajuste fiscal del Gobierno de José Antonio Kast, contenidas en la Ley Miscelánea, está el fin de la franquicia Sence.

“Se propone la eliminación de la franquicia tributaria del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE). Este gasto tributario implica un costo anual de $300 mil millones, sin que exista evidencia concluyente de que produzca un impacto significativo en mejoras en capacitación”, indica el proyecto de ley presentado este miércoles.

¿Por qué a la institución fundada por el padre Alberto Hurtado le convoca este tema? Desde 1950, a través de diversas herramientas, el Hogar de Cristo ha capacitado a personas en situación de vulnerabilidad, pero la apertura de la franquicia en los años 70 abrió una vía más efectiva para hacerlo. Esto ocurrió luego de que el modelo económico proveniente de Estados Unidos, impulsado por los Chicago Boys, creara el sistema mediante el Decreto de Ley N° 1.446, “Estatuto de Capacitación y Empleo”, en 1976.

El modelo nació con el objetivo de que las empresas privadas tuvieran la responsabilidad y motivación de capacitar a sus trabajadores a cambio de franquicias tributarias, pero con los años se desvirtuó, reconocen desde el HdC.

La utilización del beneficio

La ONG creó la Fundación Emplea en 2011, y desde 2019 trabaja con empresas que utilizan este beneficio. Ofrecen cursos de formación a personas en riesgo social y funcionan como nexo entre grandes empresas y la población más vulnerable del país para abrir oportunidades laborales. Por eso, el fin del Sence sin una alternativa clara de financiamiento los alarma.

José Yuraszeck, capellán del Hogar de Cristo, conversó con EL DÍNAMO sobre los efectos de la medida y su preocupación por el término del instrumento. Junto con el director ejecutivo de la Fundación Emplea, Jorge Gaju, explican que, dentro de un universo amplio de organismos de capacitación, solo cerca de 40 están en el Registro Especial. “Sobre esos se han certificado una serie de atributos, como tener los conocimientos para enseñar un oficio”, explican.

En ese grupo está Emplea y también otra fundación cercana al Hogar de Cristo, Infocap. Esta organización se fundó hace 40 años al alero de la Compañía de Jesús, donde Yuraszeck se formó. Es una “universidad para los trabajadores” sin fines de lucro que hoy, con el cierre de la franquicia tributaria de Sence, quedaría sin una de sus fuentes de financiamiento.

“Cerca de 5 millones de personas adultas no han completado su educación escolar, es decir, no tienen cuarto medio. Nosotros trabajamos con esa población, donde el acceso a un empleo formal les cambia la vida”, comenta a EL DÍNAMO el director ejecutivo de Infocap, Manuel Ureta.

El capellán del Hogar de Cristo agrega que hasta ahora no existe una propuesta clara sobre cómo continuar apoyando la capacitación de personas vulnerables. “Por cada cupo en los cursos que ofrecemos, postulan entre 8 y 10 personas. Alguien que aprende pastelería, comienza su negocio en su casa y empieza a generar ingresos cambia su realidad sustancialmente. Ejemplos de esos tenemos muchos”, señala Yuraszeck.

Principalmente mujeres, personas que no terminaron la enseñanza media y jefas de hogar que comienzan a cotizar por primera vez conforman su público objetivo. El alcance de su capacitación llegó a 10.700 personas entre 2019 y 2026 y el foco está en alianzas con empresas privadas que ven en estas organizaciones una oportunidad para educar y emplear personas. Sin el programa, advierten, quedan sin herramientas.

Mal uso

“El sistema creció sin control”, aseguran. Del total del gasto, unos US$100 millones se destinan a cursos a distancia o de autoaprendizaje. Algunos de estos cursos consisten solamente en materiales impresos o digitales, sin docencia efectiva ni acompañamiento, y pueden tener un costo de hasta $1.500.000 por participante.

Los voceros de estas ONG saben que el mal uso de la franquicia Sence los mete a todos en el mismo saco, aunque insisten en la necesidad de hacer distinciones. Reconocen que la franquicia tributaria maneja un alto volumen de recursos, pero en algunos casos presenta bajo impacto formativo.

En paralelo, el gasto en capacitación presencial -la modalidad que consideran más efectiva- ha caído fuertemente. Si hace cinco años concentraba el 55% de los recursos, hoy representa solo el 15%. También hay formación online de muy buena calidad, con docentes capacitados, acompañamiento sociolaboral, y seguimiento de cada participante que permite llegar a muchos rincones del país. “El problema es cuando se destinan más recursos a cuadernos de autoaprendizaje que a procesos formativos reales”, explican.

En cambio, cuando existe formación efectiva para la inclusión laboral, los ingresos posteriores a la capacitación pueden aumentar en torno a un 30%. El objetivo de las organizaciones sociales es ser escuchados por la autoridad al alero de la tramitación de la ley.

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