La fusión de las navieras ZIM y Hapag-Lloyd es una de las grandes operaciones del mercado marítimo, pero corre peligro luego que representantes del gobierno de Israel, como Benjamin Netanyahu y el Ministerio de Defensa, se mostraran en contra acusando una supuesta intromisión de gobiernos extranjeros, como el chileno.
Esta postura tendría como origen los dueños detrás de la naviera alemana, ya que el 30% de la propiedad es del Grupo Quiñenco, vinculado a Andrónico Luksic, a través de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV).
Ante esto, el director de seguridad del Ministerio de Defensa, Almog Cohen, declaró al medio local Calcalist que existe preocupación por presencia de fondos provenientes de Arabia Saudita en Hapag-Lloyd.
A esto se suma la supuesta injerencia del Estado de Chile en la naviera germana, “que también figura entre los mayores accionistas de Hapag-Lloyd y que en los últimos años ha mantenido una postura política firme contra Israel”.
Esta mirada respondería a la postura tomada por el gobierno de Gabriel Boric respecto al actuar de Israel en la Franja de Gaza y a la presencia de Francisco Pérez Mackenna en el gabinete de José Antonio Kast, quien antes de asumir en el Ministerio de Relaciones Exteriores se desempeñó como gerente general de Quiñenco, lo que lo llevó a ser presidente de la Compañía Sud Americana de Vapores y director de Hapag-Lloyd.