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Hija de María Alberó se coronó como la gran ganadora de El Internado

Blu Dumay logró vencer gracias a su menú de tres tiempos, el cual tuvo menos errores que los de sus compañeros.

La noche de este domingo 7 de junio, El Internado llegó a su fin tras una infartante final que consagró a Blu Dumay, hija de María Alberó, como la graduada con honores de la competencia de cocina extrema que bajó la cortina luego de ocho meses.

Agustina Pontoriero, Natalia Arenita Rodríguez, Luis Mateucci, Tom Brusse y Blu Dumay se enfrentaron en una competencia que combinó las habilidades físicas y culinarias para definir al triunfador.

Los finalistas tuvieron que cocinar un menú de tres tiempos, que consistió en una entrada de salmón con emulsión de maracuyá, un plato de fondo que consistió en un chuletón de cerdo con salsa Robert y de postre, trufas de pistacho. Pero para obtener los ingredientes esenciales del menú tuvieron que superar diversos obstáculos físicos y de ingenio como escalar una estructura, atravesar ratoneras, memorizar números, resolver un rompecabezas y más. Todo esto en 120 minutos.

A la hora de comenzar las preparaciones, la presión era evidente: el cansancio de la prueba física, el tiempo en su contra, las emociones a mil y las ganas de hacerlo perfecto para ganar. Los gritos y las quemaduras no faltaron en la final para Agustina y Arenita, mientras que otros tuvieron los mismos problemas de siempre: la falta o exceso de sal y aceite.

Las críticas del jurado

Terminados los platos, los jueces Yann Yvin, Pablo Albuerne y Luciano Mazzetti probaron los platos. El de Blu Dumay fue el primero, que destacó por una linda presentación, los cortes parejos del salmón, el equilibrio del sabor de la salsa y su acidez, los tomates perfectamente asados y una chuleta impecable. Yann Yvin lo catalogó como un “gran menú”.

Luis Mateucci, en tanto, tuvo exceso de aceite, lo que provocó una sensación de pesadez y anulación del sabor del maracuyá en la entrada. Sin embargo, de su postre destacaron “la textura está excelente”, aseguró el chef Luciano.

Arenita, por su parte, no escondió lo difícil que fue para ella, al punto de querer renunciar a la final. “Quedé destruida, llevé mi cuerpo al límite física y mentalmente. Estuve a punto de tirar la toalla, quería irme, me frustré mucho, pero continué y acá estoy”, dijo. Su plato fue calificado como elegante, pero su salsa fue comparada con la de Mateucci por el exceso de aceite. No obstante, destacó su intuición culinaria para lograr la cocción perfecta del cerdo sin termómetro. “Cuando te pones nerviosa no lo haces bien, y sobre todo no confías en ti misma, si lo hicieras más, tirarías más para adelante”, aconsejó Pablo Albuerne.

Agustina se emocionó al presentar su plato y casi rompe en llanto al expresarse. “Estoy orgullosa de mí, no imaginaba llegar a la final. Trabajé, me esforcé, lo di todo y más allá de un resultado, yo ya gané“, afirmó.

Sobre su plato, el chef Pablo dijo que “noto el maracuyá, por fin, la sal en el pescado, la salsa al punto, pero los tomates parecen recién sacados del refrigerador”. Tom Brusse fue criticado por la poca cantidad de salsa de la entrada y lo seco del plato de fondo.

Finalmente, llegó la hora de la gran decisión, después de una compleja reunión entre los chefs del jurado, se definió a Blu Dumay como la flamante ganadora de El Internado tras lograr el plato con menos errores.

“No podía creerlo en un momento, estoy muy agradecida, besos a mi familia y a toda la gente que me estuvo apoyando. Estoy emocionada”, fueron las palabras de la ganadora tras llorar y abrazar a sus compañeros.

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